"Sentémonos a la mesa, saboreemos juntos un vino, una comida, un café...
Mirándonos a los ojos, disfrutemos del regalo que la vida nos da de estar vivos, coincidir aquí y ahora.
Sentémonos a la mesa, compartamos lo más valioso que podemos regalar: nuestro tiempo, que es limitado, efímero.
Coincidir en emociones, miradas y complicidad es un acto de abandono y de Fe.
Es también un acto de conciencia: de que estamos donde deberíamos estar en este preciso momento.
Agradezcamos lo vivido, celebremos los propósitos cumplidos, y aceptemos con gozo el proceso, aunque a veces sea difícil de transitar. ¿Acaso lo bueno es fácil de alcanzar?
Sentémonos a la mesa sin culpas, disfrutando ese postre de chocolate que tienta nuestros sentidos y se deshace en nuestra boca,
hablemos sin límite de tiempo, ni pantallas, como si fuera el último día.
Quitémonos la armadura que nos separa de nosotros mismos y de los demás.
Seamos generosos en abrazos, en “te quieros”, en “lo siento mucho”, en “gracias por estar en mi vida".
Sentémonos a la mesa con una sonrisa y agradecimiento. Compartamos, aunque sea un vinito o un café..." Delirios de Abuela. 3/12/24
Iniciaba diciembre y de mi corazón brotaron las palabras que acabo de compartir. Un profundo anhelo invadió mi ser de ver y sentir cerca a tantas personas que quiero profundamente y que por esas cosas de la vida no pude compartir un rato largo y tendido, como decimos en mi tierra, mirándonos a los ojos, sin pantallas de por medio, al menos un café.
Esa nostalgia que viaja con nosotros a los que nacimos en familias de migrantes, me ha permitido tener mucha conciencia de esos momentos "Ichigo Ichie" (la habilidad de atesorar un momento como único e irrepetible en japonés) y procurar desplazarme para atesorar instantes que jamás volverán, al lado de ellos.
Vivir con esa conciencia cambia nuestra manera de actuar, a dar valor a lo importante y disfrutar de la vida con el asombro y curiosidad de los niños. Todo es pasajero, nosotros también lo somos.
Sentarse a la mesa es una tradición que involucra el estar juntos, conversar lo del día a día, reírnos de lo que nos pasa, compartir una buena comida, no necesariamente costosa, son esas costumbres familiares y culturales que pasan de generación en generación y que conscientemente intentamos mantener y trasmitir.
Sentarnos a la mesa es construir lazos sólidos, es conocerse y conocernos. Es enraizar los relaciones para que se mantengan en el tiempo.
Todo nos sabe más rico en compañía ¿No es cierto?
Se por experiencia propia el dolor de la soledad y la añoranza, y a pesar de que con el tiempo he aprendido a disfrutar de ella, somos seres sociales y nos necesitamos unos a los otros.
Te propongo, este año que da sus primeros pasos, que mires a tu interior y pienses qué es lo más importante en tu vida, quiénes son las personas que te sostienen, que te abrazan en tu soledad y te tienden una mano para levantarte si has caído, o te prestan su hombro para llorar; esas que llamamos incondicionales.
Y así, imagines qué bonito sería sorprenderlas y dedicarles un par de horas de estos escasos 365 días, (ya 362) de este 2025 y decirlo mirándoles a los ojos...
Medita si le estás dando tu tiempo a lo que es importante para ti o te has dejado llevar por el torbellino de obligaciones para quedar bien socialmente en un mundo que exige mucho y al final nos da muy poco.
Nuestras familias, pareja, hijos e hijas, las adoradas nietas o nietos por venir, los amigos y amigas sinceras son regalos que recibimos y que es nuestra responsabilidad cuidar con esmero. Las relaciones se construyen como cuidar una plantita, a diario, ese es el germen de los anhelados cambios culturales. La mirada del otro es lo que nos hace saber que existimos (Jean Paul Sartre).
Te invito a que construyamos momentos que nos conecten con lo que realmente importa.
¿Qué espacios estás dispuesto a crear este año para compartir con los demás?
¿Cómo vas a invertir ese regalo tan valioso que es tu tiempo?
Y si te preguntas qué tiene que ver este post en un Blog de Mediación, te cuento que tiene Todo que ver.
Nuestra función social es construir lazos, facilitar la comunicación, gestionar conflictos, muchos de los cuales podrían haberse evitado si dedicáramos tiempo a sentarnos a la mesa y charlar y es así charlando como se resuelven.
"Charlando se entiende la gente", decía mi amado padre que me acompaña desde el cielo.
Empecemos por nosotros mismos.
Te deseo con todo mi corazón que puedas dedicar tu tiempo para lo que es importante, empezando por ti.
¡¡¡¡¡Bendecido 2025 !!!!! Con todo mi cariño, Gladys Dalsaso Arauz
Gracias Gladys, me gusta leerte. Abrazo grande
ResponderEliminarMuchas gracias Jorge, me alegra muchísimo.Un abrazo !!!
Eliminar