Si los niños son la brújula, ¿Por qué llamar Dilación al diálogo en la mediación familiar?
Una reflexión sobre mediación, infancia y acceso a la justicia.
En los últimos días se ha querido instalar la idea de que la mediación previa en los procesos de familia genera retrasos y desprotección de los menores. Incluso se habla de “fracaso”.
Ante estas afirmaciones tan contundentes, me surge la necesidad de hacer un alto… expresar mi perspectiva y ampliar la mirada.
Es importante recordar que la eficiencia del sistema judicial es multicausal, intervienen distintas miradas, intereses, necesidades, así como la voluntad política de sacarla adelante.
El panorama es complejo. De ahí que atribuir a la mediación las dificultades del sistema resulta, cuanto menos, una mirada parcial y apresurada.
Ahora bien, queda claro que no se trata de sustituir la justicia jurisdiccional, sino de abrir, previamente, un espacio para conversar a través de distintas "puertas" a las que hace referencia la ley, entre ellas, la Mediación, antes de sumergirse en el intrincado mundo judicial.
Las MASC, como lo afirma Amparo Quintana pasan de ser denominadas "alternativas" para hablarse de "adecuadas" porque se pretende que se escoja la más adecuada según el conflicto, siendo otra consecuencia de esta ley el que son incluidas formalmente en el sistema público de justicia.
Cambio Cultural
El pasar por el templo de la Concordia implica un cambio cultural, que se puede desglosar, para una mayor claridad en los siguientes:
- Cambio de la cultura del litigio por la del acuerdo, citando a Nelson Mandela "Si quieres hacer la paz con tu enemigo, tienes que trabajar con tu enemigo. Entonces se convierte en tu compañero” y eso es lo que se busca en Mediación, reconocer la humanidad del otro y lo que nos acerca para llegar a acuerdos conjuntos.
- Que la decisión deje de recaer siempre en un tercero para que las personas que se ven envueltos en un conflicto tengan la oportunidad de "aprender" a asumir su rol como protagonistas y a tomar sus propias decisiones, que a la postre, se espera cumplirán de buena gana porque son suyas, (lo que en la práctica ya ha sido demostrado).
- Que el acceso a la justicia deje de pensarse exclusivamente como justicia jurisdiccional, admitiendo que también los métodos adecuados de resolución pacífica de conflictos, son acceso a la justicia y como tal se espera sean vistos.
- Que es una responsabilidad, así como oportunidad, la formación especializada de los y las mediadoras para estar a la altura de una instancia que brinda acceso a la justicia. Oportunidad porque al ser obligatorio pasar "antes a la sala a conversar" y demostrar que se ha intentado el diálogo, da visibilidad a las MASC y permite la vivencia, que muchos aún desconocen del beneficio de ser los protagonistas en la construcción de sus propios acuerdos.
- Que los profesionales en Derecho comprendan que la Mediación bien facilitada, es un complemento, no un competencia.
- Que es indispensable la divulgación, la educación y capacitación tanto en las instancias judiciales como en todos los actores que intervienen en estos procesos con el fin de que su mirada sea alineada al espíritu de la ley, aportando desde su experiencia los cambios que consideren oportunos, facilitando su implementación.
- Recordar que la finalidad debe ser brindar acceso a la justicia a las familias, protegiendo sus intereses y los derechos de las personas menores de edad y/o en situación de dependencia.
Ahora bien, pretender que los cambios culturales y estructurales se den en 1 año, es ignorar la complejidad que ellos mismos conllevan. Transformar el complejo engranaje judicial y demás instancias involucradas lleva implícitas necesarios ajustes y revisiones, en fin, tiempo y paciencia.
A título personal, formada en la cultura del litigio y "convertida" a la cultura del acuerdo, comprendo lo difícil que puede ser cambiar la manera de ver y abordar el conflicto, así cómo lo esperanzador y gratificante que es abrirse a esa experiencia del diálogo.
- La mediación familiar no busca solo acuerdos.
- La mediación familiar es también una forma de acceso a la justicia.
- Es un medio de transformación cultural.
- Es un proceso que permite profundizar en el conflicto para transformarlo, que ofrece un espacio seguro de comunicación y expresión de emociones, de palabras que no se han dicho, malos entendidos que, aún ante una sentencia favorable, seguirán haciendo daño a la relación de los antes cónyuges que siguen siendo padres, con el consecuente daño a los y las niñas y dinámica relacional.
- Ayuda a disminuir la judicialización reiterada de los conflictos no resueltos de los progenitores, alargando y saturando aún más los estrados judiciales. Cuando el conflicto se resuelve desde la raíz, disminuyen las demandas porque se experimentó que "charlando se entiende la gente".
Y aquí aparece algo que para mí es esencial:
La brújula.
La brújula pareciera indicarnos que no se trata de cerrar esta puerta, sino de revisar cómo la estamos abriendo: si estamos generando las condiciones necesarias para que este espacio tenga sentido, si contamos con las herramientas, la formación y el tiempo para sostenerlo.
La mediación no sustituye a la justicia jurisdiccional. La complementa, le devuelve el lado humano, la escucha y la capacidad de decisión.
Cada espacio de diálogo que se abre es, en sí mismo, un paso hacia una cultura de paz.


Comentarios
Publicar un comentario