El arte del Kintsugi en Mediación

¿Alguna vez has tratado de empacar un objeto frágil, solo para descubrir que, a pesar de tus cuidados, se rompió? Esto me sucedió con un "ángel" muy especial, un regalo de mi hija. Al abrir la maleta, descubrí que era lo único que se había quebrado. Entristecida me pregunté: ¿Por qué mi ángel? ¿En qué fallé? Si hubiera tenido más cuidado...

Y tal vez lo tuve, pero a veces, no importa nuestro esmero las cosas se rompen. 
Imaginé cómo podría repararlo y me consolé pensando que con el pegamento apropiado y mucho cuidado nadie notaría la fisura, aunque sabía que aunque quedara bien, lo roto nunca vuelve a ser igual. 

 En ese momento recordé el arte japonés del Kintsugi, que consiste en reparar cerámica rota con barniz mezclado con oro, plata o platino, resaltando las grietas en lugar de ocultarlas. El Kintsugi surge de la filosofía wabi-sabi, que aprecia la belleza en la imperfección. Esta técnica nos enseña que las cicatrices pueden convertirse en algo bello y único, y que las imperfecciones no son defectos, sino testimonios de una vida vivida.

El Kintsugi nació en el siglo XV, cuando el shogun Ashikaga Yoshimasa envió una taza rota a China para ser reparada. Al no estar satisfecho con el resultado, pidió a artesanos japoneses que desarrollaran una técnica más estética, dando origen a este precioso arte. Desde entonces, la idea de reparar lo roto de manera que se vuelva más valioso ha sido una metáfora de resiliencia y aceptación de las cicatrices, tanto físicas como emocionales.

 ¿Podría la filosofía del  Kintsugi relacionarse con el arte de la Mediación? Las similitudes son sorprendentes. Ambas son formas de arte, en las que la o el "artesano" usan su sensibilidad y visión  combinadas con precisión, paciencia y técnicas específicas para "reparar" el objeto quebrado devolviéndole su utilidad y añadirle belleza. 

 Veamos  cómo el delicado arte del Kintsugi nos acerca a la mediación y sus beneficios.

1. Reparar lo Dañado: En el Kintsugi, el daño no se oculta, sino que se integra en la nueva forma del objeto, resaltado con oro o plata. Las fisuras no son vistas como defectos, sino como parte de la historia del objeto. En la mediación, el conflicto tampoco se niega o se oculta; se reconoce como un hecho que puede ser transformado. Al igual que en el Kintsugi, la mediación busca restablecer la comunicación, usando el conflicto como una base para nuevos acuerdos que fortalecen las relaciones.

2. Resiliencia y Transformación: Cuando un objeto es reparado con Kintsugi, no solo recupera su funcionalidad, sino que se vuelve más valioso y único. Este proceso muestra que lo que era frágil puede ser transformado en algo más fuerte y hermoso. La Mediación, en su función educativa ayuda a las partes a ser más resilientes al enfrentar sus problemas de manera abierta y constructiva por sí mismos, al mirarse  como una oportunidad de crecimiento. Al aprender nuevas formas de comunicarse, las personas pueden transformar sus relaciones, construyendo una base más sólida a partir de sus diferencias, según sus necesidades. 

3. Las Cicatrices como Recordatorio: En nuestra cultura, las cicatrices se asocian a algo "negativo"o"doloroso" que debe ocultarse. Sin embargo, en el Kintsugi, las cicatrices se resaltan, convirtiéndose en la parte más valiosa del objeto. En la mediación, las cicatrices emocionales también son importantes. Reconocer el dolor experimentado durante el conflicto es esencial, y darle espacio a estas emociones puede ayudar a las personas a sanar y crecer. Al igual que en el Kintsugi, estas cicatrices se convierten en parte de la nueva narrativa de la relación.

4. Cuidado, Paciencia y Voluntariedad: El proceso de Kintsugi es lento y meticuloso. Se recogen todos los fragmentos y con cuidado se unen con el pegamento que realce su belleza, respetando el tiempo necesario para que la resina se seque y los detalles puedan pulirse. De manera similar, la mediación requiere paciencia y atención cuidadosa a las emociones,  necesidades e intereses de cada parte. Las soluciones no se alcanzan rápidamente, pero el resultado final es más duradero y satisfactorio cuando se permite que el proceso se desarrolle a su propio ritmo, se utiliza el "pegamento" indicado y de manos de una persona con experiencia en el arte de mediar. 

5. Reconstrucción con Propósito: La reparación en el Kintsugi no es aleatoria, sino que tiene un propósito claro: crear una pieza que sea más hermosa y significativa que antes de romperse. En la mediación, la reconstrucción de una relación también tiene un propósito claro. No se trata solo de resolver el conflicto superficialmente, sino de encontrar soluciones profundas que reflejen las experiencias vividas por ambas partes. Los acuerdos alcanzados a través de la mediación son el resultado de un proceso transformador que fortalece la relación y es una de las razones por las que este tipo de acuerdos tienden a ser respetados por las partes, en el tiempo, más que las sentencias judiciales.

El Kintsugi nos enseña que lo que se ha roto no está condenado a perder su valor o ser desechado. De hecho, las fisuras pueden añadir belleza y significado. Del mismo modo, en la mediación, el conflicto no tiene por qué marcar el final de una relación. Con el apoyo adecuado, las partes pueden reconstruir una relación más fuerte y con un mayor entendimiento, diferente.

Nuestras vidas están en constante cambio y transformación. Nos quebramos y reparamos al igual que mi "ángel" que aún con su fisura adorna un rincón de mi casa.  Es cierto que no quedó como antes, ahora es más valioso para mí, porque me recuerda que las "quiebres" son parte de la vida y que, con dedicación y esfuerzo, lo que parece ser un evento negativo puede convertirse en una oportunidad para el cambio y el crecimiento. 

Los conflictos pueden ser vistos como el final, o, a pesar del dolor que llevan implícitos,  como una oportunidad para reconstruir y transformar. Una fisura restaurada con el arte apropiado y por artesanos expertos puede añadir fortaleza y belleza a lo que se creía sin valor. Somos el resultado de nuestras fisuras que convertidas en cicatrices embellecidas como el oro brillamos más.

 ¿Y tú? ¿Has tenido alguna vez una relación o un objeto valioso que se haya quebrado? ¿Se te ha quebrado algún "ángel? ¿Te has quebrado en tu interior? ¿ Consideras tu cicatrices como un fracaso? ¿Has considerado la posibilidad de "reparar" una relación rota a través de la mediación? 

Tus cicatrices pueden ser lo más valioso que tienes y aún no lo has descubierto. Ellas representan lo que has logrado superar.

Te invito a reflexionar sobre los beneficios de restaurar lo "quebrado" y si se trata de conflictos llevarlos a  un proceso de Mediación.

Gracias por compartir este ratito conmigo en Tardes de Paz… de Mediación. 

Gladys Dalsaso Arauz




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