El mensaje de un "Vencejo": No te detengas, continúa tu vuelo.

Las lecciones más significativas de la vida suelen llegar cuando menos las esperamos y a menudo vienen envueltas en pequeños milagros.
Con una mezcla de preocupación y asombro, observamos cómo un pequeño pajarito luchaba desesperadamente por retomar el vuelo. Sus grandes alas y cortas patitas no le ayudaban mucho, pero no se rendía. Mi hija, compasivamente lo rescató y nuestra misión se volvió clara: asegurar que sobreviviera esa noche. Y lo logró.

Jamás imaginamos que sosteníamos en nuestras manos un tesoro de la naturaleza, un ave considerada una "especie silvestre en régimen de protección especial". Ese pajarito era un vencejo joven, en peligro, que necesitaba nuestra ayuda.

Nunca había oído sobre él, así que investigué. Su nombre es "vencejo común (Apus apus)", un ave migratoria realmente fascinante y única. Cría en casi toda Europa durante la primavera y migra a África a finales de julio para pasar el invierno. Sus característicos chirridos en bandadas anuncian la llegada del verano con algarabía.  Eran ellos y las golondrinas quienes alegran mi despertar cada mañana.  Más pequeño que una golondrina, está emparentado con los colibríes, mensajeros del más allá. Con su plumaje oscuro y elegante, vuela a grandes alturas y es una de las aves más rápidas del cielo, superando los 100 km/h.

¡Lo más increíble es que pasa casi toda su vida en el aire, puede volar sin detenerse durante 9 a 10 meses! Come, copula y duerme en vuelo, posándose solo para criar a sus polluelos, que nacen listos para volar. Por las noches, asciende a más de 2000 metros, reduciendo su aleteo de 10 a 7 veces por segundo para dormir y evitar depredadores. Se alimenta de insectos que captura en pleno vuelo, alrededor de 500 o más al día, lo que los convierte en una especie vital para estabilizar el ecosistema y proteger la salud pública.

Es capaz de detectar tormentas, evitarlas y retomar su rumbo una vez pasado el peligro. Fiel a su pareja de por vida y a su lugar de nacimiento, al que regresa año tras año, el vencejo puede vivir más de 11 años, siendo los dos primeros decisivos. Es conocido como el ave que nunca deja de volar y se posa solo para criar.
Fascinada por este inesperado visitante, al que le di cobijo por una noche, me pregunté:

¿Nuestro encuentro sería casualidad o quería comunicarnos algo? Creo en las diosidades, sé que no era casual: él detuvo su vuelo porque traía un mensaje, mientras lo observaba en la jaulita improvisada, lo entendí. 

No detengas tu vuelo, persigue tus sueños, has sido creada(o) para volar alto y trascender para eso necesitas recordar tu esencia, interiorizar ciertos Valores. 

  1.  Humildad: Mírame,  mi  apariencia es frágil, parezco indefenso, pero mi fortaleza es grande, así como agudo y preciso mi sentido de orientación y habilidades para surcar los cielos por meses, sin parar. Aprende de todos, aún de los más pequeñitos como yo.  Reconocer la grandeza oculta nos invita a relacionarnos con los demás desde el empatía y admiración.
  2.  Bondad:  Gracias, necesitaba ayuda, nunca hubiera podido remontar el vuelo, ni caminar, mis patitas son muy cortas. Mi hábitat es el cielo, no me manejo bien en el suelo. Somos seres interdependientes que nos necesitamos mutuamente para alentarnos y cuidarnos en momentos de necesidad.  Nuestra bondad puede ser la salvación de alguien más.
  3.  Identidad:  No se muy bien por qué caí al suelo, a todos nos puede pasar, también a ti. No por eso perdemos nuestra esencia y propósitos. Si caes, trátate con la misma admiración y respeto que sientes por mi.   Recordarlo nos ayuda a retomar el vuelo y a tratar a los demás con respeto.
  4. Unidad: Nos has visto cada mañana, volamos en bandadas, las grandes distancias y el clima extremo se hacen más llevaderos si permanecemos unidos,  eso  potencia nuestras voces. Permanecer juntos nos hace más fuertes y más visibles.
  5.  Solidaridad: Soy migrante, como tú, ya vez nos parecemos; y en el camino solitario hemos aprendido el valor de la compasión, de la compañía y la solidaridad.  Comparte lo que has aprendido.  
  6.  Adaptabilidad y Resiliencia. La naturaleza nos ha dotados de la habilidad para adaptarnos  a las corrientes de aire y condiciones cambiantes, sin perder el rumbo. Una lección de adaptabilidad para nuestras vidas que desarrolla la resiliencia ante la adversidad.  Si quieres sobrevivir debes aprender a adaptarte a los cambios.
  7. Perseverancia: Volamos grandes distancias y por varios meses para llegar a nuestro destino, reproducirnos y dejar un legado. Es admirable ¿verdad? Las metas se alcanzan con esfuerzo, dedicación y perseverancia, no hay camino fácil. 
  8.  Responsabilidad: Has notado que no nos detenemos ni para comer y lo hacemos en abundancia. Esto demuestra nuestro compromiso continuo con nuestro destino.  No dejes de aprender y estudiar, es el alimento que nos mantiene fuertes, sanos, vivos.
  9. Curiosidad: Somos curiosos y aventureros, nuestro límite es el cielo. Curiosidad, asombro y creatividad son la esencia que impulsa el deseo para adquirir conocimiento y vivir nuevas experiencias. Fomentan la escucha, la empatía y la conexión.
  10. Auto cuidado: ¿Cómo vigilamos cuando dormimos? Volamos más alto, por encima de las tormentas y lo depredadores y aminoramos la velocidad, nos cuidamos.  Cuídate, asciende por encima de las críticas y la desesperanza a lugares más altos donde tendrás mejor visión y calma: ahí  estarás seguro. 
La presencia de los vencejos puede interpretarse como una invitación a conectarnos con nuestra libertad interior, a movernos sin restricciones y liberarnos de pensamientos limitantes: a volar hacia nuestros sueños más altos y profundos.

Dedicado a nuestro "Vencejito"y su sabiduría,
rescatado el 5 de junio, dos días antes de Celebrarse el Día Mundial del Vencejo. / 7 de junio
Gracias a los amigos que nos orientaron y al CREA (Centro de Recuperación de Especies Amenazadas)

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