Ni una menos. Que el dolor nos lleve a la acción.
"Susana estaba todavía en el hospital cuando el hombre se presentó en la granja con el pretexto de ver a sus niños, porque los echaba mucho de menos, dijo. Iba de uniforme y con un arma en el cinto. Explicó que Susana era muy torpe y se había caído de una escalera. Facunda y Narcisa no le permitieron ver a los niños, y lo echaron a gritos destemplados; el hombre se fue jurando que iba a volver y entonces verían quién era él . Comprendí que la promesa del juez sólo había servido para sacarme de su oficina.
-Susana tiene que dejar a ese hombre ahora mismo. La violencia siempre va en aumento-le dije a Facunda.
-No se atreve, Violeta. El tipo la ha amenazado con matarla, y a los niños también.
-Tendrá que esconderse.
-¿Dónde?
-En mi casa Facunda. La iré a buscar cuando le den de alta en el hospital. Ten listos a los niños.Me llevé a Susana enyesada, flaca y aterrorizada, y a sus dos niños a mi casa, donde Etelvina los esperaba. En el trayecto tuve tiempo de reflexionar sobre mi propia historia. Soporté durante años el maltrato de Julián Bravo sin llamarlo "violencia doméstica", más bien disculpándolo: fue un accidente, se le pasó la mano porque bebió demasiado; lo provoqué; tiene problemas y se descargó conmigo, pero no se repetirá; me lo aseguró, me pidió perdón. Nada me ataba a él, no lo necesitaba, era libre y me mantenía sola, sin embargo, me costó años terminar con ese abuso. ¿Miedo? Sí, había temor, pero también inseguridad, dependencia emocional, inercia y la regla del silencio que me impedía hablar de lo que me pasaba, me aislé."
... Me dijo que la violencia contra la mujer era un secreto a voces que se debía ventilar para que fuese conocido por todos. -Denunciar, informar, educar, proteger, castigar a los culpables, legislar, eso es lo que tenemos que hacer, Violeta, me dijo ". Violeta, Isabel Allende, enero 2024, pág. 356-357
Susana fue una mujer afortunada, tuvo la ayuda sincera de otras mujeres que le creyeron, estuvieron conscientes del peligro que corría su vida y actuaron rápidamente. Una de ellas, Violeta, víctima inconsciente que al mirar su vida como un espejo, se permite comprender su historia de violencia, encarnan la realidad de muchas mujeres, que Isabel Allende, con la sutileza y realismo que impregna a sus historias, describe "ese secreto a voces" que llamamos "violencia doméstica, intrafamiliar o de género", según el contexto y precisión con que se trate el tema.
Lamentablemente, hay "Susanas" que no son tan afortunadas, Kimberly Araya Granados, no tuvo la misma suerte. Hoy nuestra querida Costa Rica lamenta otra muerte por feminicidio; se hace eco al indescriptible dolor que afrontan sus familiares, amigos y especialmente sus 3 hijos, también víctimas directas de la violencia de género, con serios indicios de que fue su esposo y padre el que acabara con su vida.
Medios de comunicación, redes sociales y grupos de Whastapp comentan lo sucedido: que debieron separase antes de "llegar a tanto"; que era mejor haber sido sinceros y seguir cada uno con su vida; que el hombre debe buscar ayuda psicológica para manejar la ira; que si estaba siendo infiel, "se la buscó" porque lo provocó; que por qué no pensó en sus hijos; que mejor primero se divorcia y luego inicia una relación con otra pareja; que ya el sospechoso habría amenazado públicamente con matarla si se enteraba que le era infiel o lo dejaba; que el sospechoso había encargado a su hermana que cuidara a sus hijos en caso que él fuera a la cárcel; que ella vivía violencia hace tiempo, que los vecinos escuchaban discusiones, que la aislaba de su familia y amigos, que permanecían juntos por sus hijos; que le había pedido el divorcio y no quiso "dárselo"...
En fin, apreciaciones subjetivas, bien intencionadas algunas, de juicio condenatorio, otras y claramente machistas la mayoría; muchas de ellas salen a la luz "demasiado" tarde.
Analizar el caso de Kimberly es precipitado cuando las investigaciones están en una etapa preliminar, pero la muerte de una mujer dentro de un contexto de violencia es un golpe que nos atraviesa a todas. No puedo permanecer indiferente, mucho menos callada.
NADA JUSTIFICA LA VIOLENCIA CONTRA UNA MUJER
Y nuevamente afloran las preguntas ¿Dónde están las raíces de la violencia de género? ¿Cuál es nuestra responsabilidad ?¿Qué podemos hacer para prevenir la escalda de violencia?
En este sentido, comparto algunas reflexiones que pueden ser útiles para entender y acompañar a mujeres que se encuentran dentro de un ciclo de violencia de género.
- No existe un perfil de mujer víctima de violencia. Cualquier mujer con independencia de su status social, nivel educativo, trabajadora o que ejerza las incansables labores que conlleva administrar un hogar, de cualquier raza, credo, religión, nacionalidad o lengua puede ser víctima de violencia de género.
- El feminicidio no ocurre de la noche a la mañana. Es el doloroso final de una escalada de violencia donde siempre está presente la violencia psicológica, el ejercicio del poder y control ascendente, la desvalorización y la manipulación.
- No existe un único perfil de agresor. Sin embargo presentan conductas de control, manipulación, celos, falta de empatía, egoísmo, culpabilización claramente ilustrado en Escalera cíclica de la violencia de género en la adolescencia, aunque socialmente presenten una imagen de ser considerados, amables, simpáticos, educados.
- La violencia es cultural. Es una conducta aprendida y puede desaprenderse. Es multicausal y su abordaje incluye la multiplicidad de miradas desde la interdisciplinariedad y desde un perspectiva de género. Afecta a toda la sociedad y se manifiesta en la falta de equidad en el trato, los roles de género, así como en las diferentes consecuencias que socialmente reciben hombres o mujeres por los mismos actos. ¿Se da el mismo trato a la mujer infiel que al hombre infiel? ¿sienten el mismo temor los hombres que las mujeres a ser agredidos sexualmente? ¿quién se considera responsable del cuido de los y las hijas?¿asumen en igualdad de condiciones las labores domésticas? ¿reciben las mujeres el mismo salario en igualdad de condiciones? Les invito a contestarse honestamente estas sencillas preguntas para comprender que los tentáculos perversos de la cultura patriarcal y machista nos atraviesan, aún a las mujeres. Transformar el engranaje cultural incluye un cambio de narrativas, de lenguaje, de roles asignados, extensivos a todo tipo de instituciones incluyendo las religiosas, educativas y al Derecho, tradicionalmente androcentrista y adultocentrista.
- La mujer negará que vive violencia en su relación de pareja, justificará a su agresor y minimizará el riesgo. Es una realidad demasiado dolorosa de aceptar y considera una deslealtad pedir ayuda. La mujer se aísla paulatinamente de sus amistades y familiares porque siente culpa y vergüenza de lo que está viviendo y debido a que su agresor va desligándola de las posibles redes de apoyo que pueda tener la mujer. Cree que si es sumisa, callada y obediente podrá detener las agresiones de la persona que ama y cree las promesas de cambio que le hace su pareja. Por eso es un paso muy importante cuando logra confesarlo a familiares, amigas o instituciones especializadas.
- Importancia de Procurar y Ser redes de apoyo. Amigas - Sororidad. La tela araña de las violencias es tan "pegagoza" y envolvente que es indispensable la ayuda externa para lograr salir del capullo que ciega, que paraliza y aísla. De la mano a empoderar a las mujeres para que realicen una denuncia ( momento más peligro para su vida y la de sus hijos e hijas ) o se enfrente abiertamente a su agresor, es necesario que se busquen redes de apoyo en familiares, amigos, profesionales que tengan muy claro el peligro de vivir en una relación de violencia. La mujer tiene que tener dónde ir y a quién llamar pidiendo ayuda. La Sororidad, solidaridad y cuidado entre mujeres es una herramienta muy valiosa que todas podemos ejercer. Creer a sus palabras, nunca juzgar, validar sus emociones y sentimientos, saber que lo que dicen es solo una pincelada de lo que viven y apoyarla de manera real y efectiva puede salvar una vida. NI UNA MENOS implica comprometernos.
- Denunciar es romper el silencio pero al igual que manifestar la decisión de un separación o divorcio es uno de los momentos altamente peligrosos. No deben subestimarse la palabras de una agresor de que "matará a su mujer" si lo deja o le es infiel: si lo dijo es porque ha fantaseado con esos pensamientos y posiblemente tenga un plan. El apoyo externo es indispensable.
- Diferenciar entre los problemas de parejas y las parejas que viven violencia. Una de las creencias que más daño hacen es pretender abordar los problemas de violencia como problemas de pareja. Los conflictos son normales y necesarios en las relaciones pero cuando están teñidos por la violencia estamos hablando de situaciones muy distintas. No son lo mismo y nunca lo serán porque existe un desbalance de poder que se manifiesta en el ámbito psicológico, sexual, patrimonial, social, laboral. La mente, emociones y voluntad de la mujer en situación de violencia se encuentran dominadas por el temor, la incapacidad para expresar abiertamente sus opiniones y sentimientos, la justificación de las conductas violentas y en las promesas de cambio, nunca cumplidas, típicas de la etapa de la reconciliación del ciclo de violencia.
- ¿Se soluciona con Terapia de Pareja? Si se encuentra en una relación de desigualdad de poder, violenta, de temor y manipulación, sumida en un ciclo de violencia ascendente, promesas sin cumplir y reconciliación ¿Será posible que pueda llegar a acuerdos en su relación de pareja sin presiones? No lo creo. La recomendación de expertos es contacto cero. Las terapias familiares o de pareja no son recomendadas hasta que las mujeres hayan tenido la posibilidad de acceder a una terapia personal que le permita comprender, reaprender, sanar y adquirir herramientas adecuadas para decidir libremente. A la vez que los agresores hayan sido sujetos de un proceso de reeduación social, cuando su perfil psicológico lo permita. (Lagarde, Del feminicio al feminicidio, 2006.
- ¿Es posible que conversen en Mediación? Las mismas razones son por las que me llevan a afirmar que no pueden llevar una terapia de pareja si viven en relaciones de violencia, me llevan a concluir que sería contraproducente y revictimizante comunicarse o buscar acuerdos a través de Procesos de Mediación. La vía judicial y la representación legal por profesionales formados en temas de género y violencia son los más adecuados.
Gracias de corazón por llegar al final y leerme, espero haber traído un poco de luz a un tema que nos desgarra a todos como sociedad, Gladys.
Recomendaciones
"Te dos mis ojos" (El ciclo de violencia y sus etapas se encuentra muy bien descrito)
"Solo una vez", (Netflix). (Negativa a aceptar su realidad y minimizar los hechos violentos) Ambas películas españolas.
Violeta, Isabel Allende, 2024
In memorian de Kimberly Araya Granados, víctima de feminicidio en Costa Rica.
Solidaridad y fortaleza a sus familiares, amigos y pequeños hijos
1 mayo, 2024



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