Buenos días, Cuénteme ¿En qué puedo ayudarle? Con una taza de café me dispuse a escuchar atentamente su historia. La primera cita siempre se alarga un poco más de lo acostumbrado. No debemos olvidar que tratamos con corazones que se abren ante una persona desconocida para contar "su historia".
"No se por dónde empezar, son tantas cosas..." E inicia su relato entre nostalgia, lágrimas y enojo, mucho enojo.
Finalmente concluyó: Licenciada, la verdad es que lo que yo quiero es "dejarlo en la calle". Usted es mujer y me entiende ¿verdad? El me humilló y engañó por años, ahora no solo se pasea con su nueva novia delante de mí sino que lo hace con mis hijos, gastando el dinero que tanto esfuerzo y sacrificios nos costó tener. No me importa el tiempo o cuánto cuesta, quiero que redacte una demanda para que se de cuenta que conmigo no se juega".
Podía compartir o no su manera de pensar pero sí, la entendía, no era la primera mujer que me había pedido lo mismo.
Presentar "una demanda en un juzgado es una declaración de guerra" dice Pascual Ortuño, y ciertamente lo es. Una vez que se activa el andamiaje judicial detenerlo no es fácil. Este litigio duró varios años en tribunales para finalizar después de múltiples negociaciones con un "acuerdo" mucho menos "ventajoso económicamente" que el ofrecido en un inicio. Esa fue la decisión de una mujer que cuando estuvo lista priorizó su paz mental a continuar con el litigio. No todo se puede medir en términos de dinero, la Paz es valor de alto precio.
¿Podría haberse abordado diferente?
La Mediación llegó a mi vida muchos años después, precisamente intentando dar respuesta a este tipo de conflictos enquistados por años. Mirar hacia atrás permite descubrir nuevos aprendizajes con la madurez de la experiencia y desde la mirada de Mediadora, uno de ellos es el mundo de las emociones.
Y reflexiono ... ¿Qué emociones atravesaban la vida de esa mujer sentada frente a mí? ¿Enojo o tristeza? ¿Vergüenza, culpa, Miedo? Posiblemente todas juntas ¿Cómo afectaban sus emociones su capacidad de decidir? ¿Hubiera sido posible llevar a cabo una Mediación en esos momentos?
¿Qué les parece si antes de seguir escuchamos un cuento?
Jorge Bucay, con un cuento personaliza dos emociones frecuentes en los procesos de mediación familiar: Enojo (furia) y Tristeza. Las emociones no son fáciles de identificar, no hemos sido educados para percibirlas en nuestro cuerpo, menos identificarlas. Las ignoramos o reprimimos, sin percatarnos que aparecen por un motivo, juegan un papel fundamental en nuestras vidas porque nos ayudan a adaptarnos al mundo. No son ni buenas ni malas, son necesarias y lo mejor que podemos hacer es darnos el permiso de sentirlas, identificarlas y comprender por qué están ahí y escuchar el mensaje que vienen a decirnos.
Hacerlo es fundamental ya que afectan nuestro cerebro, manera de ver el mundo, de pensar y decidir.
En este caso que comparto, a simple vista sobresalía el enojo enmascarando una profunda tristeza y buceando un poco más, miedo y vergüenza. Ese enojo es lo que la impulsa a defenderse y pelear por sus derechos. A pesar de las lágrimas, su posición era clarísima: no quería arreglos de ningún tipo, mucho menos firmar el divorcio, eso era brindarle en bandeja de plata, la ansiada libertad. Ahora ella quería recuperar su dignidad.
Veamos ¿Cómo puede afectar la tristeza en la toma de decisiones?
- Riesgo de tomar decisiones impulsivas y/o precipitadas por la necesidad de disminuir el malestar emocional que les embarga en ese momento.
- Interferencia en la comunicación al dificultar la capacidad de expresar emociones, sentimientos y pensamientos en torno al conflicto.
- Percepción distorsionada de las opciones que se ven teñidas por una visión negativa y pesimista.
- Dificultad para encontrar soluciones creativas, pensar de manera flexible e imaginar un futuro esperanzador debido a que el dolor emocional les ancla en un presente sombrío.
- Ensimismamiento, búsqueda de la soledad y negación a pedir ayuda.
A diferencia de lo que sucede en los procesos judiciales, los Procesos de Mediación se caracterizan por brindar herramientas que facilitan a las partes un cambio de mirada, así como la posibilidad de gestionar de manera diferente las emociones. En la mayoría de los casos es posible, no en todos. Recordemos que en Mediación las protagonistas y quienes toman sus acuerdos son las partes, ellas deciden, con mucha mayor razón es necesario que logren tomar consciencia de sus emociones y nosotros tener presente cómo pueden influir en estos procesos.
A veces es necesario esperar el momento adecuado, no el nuestro, el de las partes. Podría ser prudente reconocer la necesaria intervención de otros profesionales que les ayuden a gestionar sus emociones en situaciones traumáticas y/o transiten las etapas del duelo.
La asesoría legal es fundamental. No siempre es posible "esperar" porque hay plazos legales que se vencen y pueden verse afectados definitivamente sus derechos, como el caso que analizamos. La Mediación puede llevarse a cabo en cualquier momento, aún establecido un proceso judicial. No son incompatibles. Cada caso es distinto, así como su abordaje.
Como gestora de conflictos considero que la primera opción y más adecuada es que las partes conversen, invitándolas a que lo hagan a través de la Mediación, compartiendo las bondades de abordar los conflictos de manera pacífica y colaborativa en un ambiente seguro y confidencial.
Volviendo al caso de la mujer que motivó esta reflexión
¿Hubiera sido posible gestionar desde un inicio este caso en Mediación?
Lo cierto es que No. Este caso presentaba entre sus aristas, además de intensos estados emocionales, serios desequilibrios de poder manifestados en violencia psicológica y patrimonial, ambas tipificadas en la Ley de Penalización de la Violencia contra las Mujeres de Costa Rica por lo que una de las instancias fue la vía penal a la par de la solicitud de medidas de protección y acompañamiento psicológico.
Desde mi formación profesional en
Estudios de la Violencia Social y Familiar y experiencia, es mi opinión personal que la Mediación es adecuada para
prevenir las violencias pero no en casos en que ya exista y necesite ser abordada. La
Violencia de Género en sus distintas manifestaciones, sitúa a una de las partes en una posición de inferioridad y desigualdad, producto de lo cual la revictimización y la manipulación de los acuerdos podrían ser el lamentable resultado. La Mediación también tiene sus límites.
¿Hubiera sido posible transcurrido un tiempo y con el acompañamiento profesional y adecuado, que la parte en situación de víctima hubiera adquirido las herramientas para tomar sus propias decisiones en Mediación? No tengo dudas que una mujer puede pasar de estar en situación de víctima a ser una sobreviviente consciente, libre y "empoderada" pero, en este caso, no se dieron las circunstancias en una etapa inicial. Abordé este tema con más detalle en Violencia de Género .
Este es un caso especial que permaneció en mi memoria en que la prudencia, la responsabilidad y la humildad estaban unidas a una variable que no debemos olvidar, el TIEMPO. A veces, las personas necesitan tiempo para sanar, cambiar su mirada y tomar decisiones, siendo nuestra ética profesional respetar sus procesos.
Gracias de corazón por leerme.
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