Cuando se enferman los abuelos. Enfrentándonos al dolor, al cuido e inevitablemente, al Conflicto.
-Hola papi, ¿Cómo que no se ha levantado? Contame qué pasó. (Sentí un escalofrío del miedo, intentando no entrar en pánico y menos demostrárselo)
-Sí, se levantó y está sentada en el silloncito pero mueve la cabeza raro y le hablo y no me contesta, parece que no me escucha.
-Tranquilo papito, ya estamos saliendo para allá."
Le dije "tranquilo" y no sabía cómo me sostenía en pie. Miré a mi hijo y a una amiga que afortunadamente reaccionó rápido y llamó a una ambulancia. Salimos de inmediato. Fueron 10 minutos eternos. Intuí desde el primer momento que era lo que llamamos un "derrame " y tristemente no me equivoqué. Mi madre nunca volvería a ser la misma. Ese fue el principio del fin.
Desde hacía varios años lidiábamos con el diagnóstico de cáncer de mi madre y padre, pero el ACV de mi madre vino a agravar la situación familiar en muchos sentidos. El pan nuestro de cada día eran citas médicas, hospitales y tratamientos, pero esto era diferente. Sin percatarnos nuestras vidas cambiarían para siempre. Enfrentábamos una de las etapas de la vida del ser humano, la despedida de los que tanto amamos, nuestros padres, los abuelos.
¿Acaso nos preparamos para ser padres de nuestros padres? ¿Acaso se nos educa para enfrentar el dolor que causa la enfermedad, la muerte? y ¿Qué de las diferencias o conflictos que enfrentaremos como familia en medio de tanto dolor inesperado?
No. No nos capacitamos para enfrentar procesos inevitables del desarrollo humano, de alguna manera los negamos y pensamos que nunca llegarán. Pero llegan.
A pesar del paso del tiempo no ha sido fácil escribir sobre este tema. Fueron años muy difíciles. No obstante, creo que nuestra experiencia, que por cierto ha sido una de las más enriquecedoras de mi vida, pueda acompañar a aquellos que estén atravesando este proceso vital.
Duelo. Todos lo vivimos diferente. ¿Qué es el duelo? El duelo es una emoción fuerte, a veces abrumadora que sentimos las personas. Independientemente que la tristeza se deba a la pérdida de un ser querido, a un diagnóstico terminal personal o de un ser querido, a la pérdida de una relación personal o profesional u otro tipo de pérdidas significativas, el duelo es una reacción natural ante la pérdida. Es una vivencia universal y, a la vez personal. Las experiencias particulares de duelo varían de acuerdo a las personas y están influenciadas por la naturaleza de la pérdida. (Clínica Mayo).
Según la psiquiatra Elizabeth Kübler-Ross, autora del libro "La muerte, un nuevo amanecer", el duelo tiene 5 fases que son la negación, la ira, la depresión, la negociación y la aceptación. Cada persona la vive diferente y las transitan a ritmos distintos.
Cambio de Roles. Asumir la responsabilidad
La casa de los abuelos era ese espacio seguro donde las puertas siempre estaban abiertas para un cafecito, una comida, un consejo o simplemente charlar. Era un espacio para ser cuidados y mimados, para descansar. Su enfermedad hace que pasemos de ser cuidados a ser cuidadores y ese es un cambio de roles que no es fácil de asumir.
En la dinámica familiar hay que organizarse, replantearse los fines de semana, vacaciones, los días, las noches. Asumir gastos económicos, tomar decisiones médicas, de traslado a citas, de cambio de planes personales, laborales, académicos a la vez que internamente tratamos de gestionar nuestras emociones y anhelamos que todo vuelva a ser como antes, lo que ciertamente no sucederá. A algunos nos toca asumir el liderazgo, generalmente al mayor, que fue mi caso, mientras que los más jóvenes dejan de ser el centro de atención para colaborar activamente en las labores de cuido o tal vez no.
Ciertamente existen distintos grados de responsabilidad y se tendrán en cuenta las capacidades personales, disponibilidad de tiempo y sobre todo actitud ante el nuevo momento vital que enfrentamos como familia. ¿Cómo será el aporte de cada uno? ¿Con tiempo, dinero o ambos? ¿Es más importante el tiempo de cuido o el dinero? ¿Podrá esto ocasionar conflictos o que emerjan los que estaban latentes?
Lo que sí es cierto es que queramos o no se da un cambio de roles a nivel familiar.
Redes de Apoyo. La necesidad de abrirnos a la ayuda externa.
Al principio, como tenemos la ilusión de que será pasajero y que todo volverá a la "normalidad" asumimos los cambios sin pensar en ayudas externas. Tarde o temprano nos percatamos que es necesario, sabio y hasta urgente, buscar a profesionales que nos ayuden y nos enseñen cómo enfrentar el proceso.
¿A quién contratamos? ¿Profesionales en enfermería, personas que se han dedicado al cuido de adultos mayores? ¿A una empresa que nos envíe a alguien distinto cada vez o solo a una persona? ¿Por servicios profesionales o contrato laboral? ¿Por medio tiempo o jornada completa? ¿Cuánto dinero cuesta y sobre todo de cuánto disponemos? E inicia una nueva etapa, la de incorporar personas ajenas al núcleo familiar, con los temores propios de sus capacidades , así como de la actitud de nuestros mayores al sentir invadido "su" espacio privado. Con frecuencia se resisten activamente a los cambios y más de una vez fueron "despedidos" en mi ausencia. Es necesario que todos nos sintamos "cómodos" con esa persona o personas y esto tampoco es fácil de alcanzar.
La Despedida. El momento de decirles adiós
Es un momento necesario y maravilloso para ellos y para nosotros. Decirles cuánto les amamos, agradecerles todo lo que han hecho por nosotros en vida, dejarles ir tranquilos de que lo hicieron bien y que estaremos bien. No importa si están o no "conscientes", su espíritu siempre escucha.
Los Conflictos son inevitables. Podemos aprender mucho si logramos comunicarnos con amor.
Con la breve mención de los puntos anteriores es posible que por su mente hayan surgido más de una posible situación de conflicto. Y los hubo y por supuesto los habrán.
Como lo expresé líneas arriba, todos vivimos el duelo de manera distinta y mientras unos están en la negación más absoluta, otros pueden estar ardiendo de ira, culpando a la vida, a Dios y/o a algunos miembros de la familia y otros sumidos en la más profunda depresión. La negociación y aceptación vienen con frecuencia mucho más adelante.
Los conflictos son inevitables y consustanciales a la naturaleza humana. Ciertamente son una oportunidad de crecimiento personal y de transformación social. No obstante, creo prudente recordar la opinión de dos psicólogos y grandes mediadores, Marinés Suares y Santiago Madrid Liras, que coinciden en que por más oportunidad que podamos ver en el conflicto, NADIE es feliz en medio de un conflicto. Verdad que se hace patente al enfrentar la enfermedad, el dolor, el duelo, el cuido y la inminente muerte de nuestros seres queridos. Recordar que todos estamos confundidos, asustados, estresados y tristes nos permite ser más sensibles y empáticos.
Además del proceso de duelo, el cambio de roles y asumir responsabilidades, despedida y adaptarse a nuevas personas, que afortunadamente en nuestro caso terminó siendo parte de nuestra familia, aunque no siempre es así; nos encontramos con las distintas miradas y percepciones de cada miembro de la familia de qué sería más beneficioso para sus seres queridos. Visiones íntimamente ligadas a cómo fue la relación con ellos. ¿Cuál prevalece?
¿Cómo nos ponemos de acuerdo?
- Charlando. Sí, como decía mi padre, "Charlando se entiende la gente".
- Buscando espacios y momentos adecuados para manifestar nuestras frustraciones, miedo, dolor, angustia e inmensa soledad por la pérdida, en familia y/o con personas cercanas y sensibles que nos acompañen.
- Aceptar nuestras distintas miradas como enriquecedoras para tomar decisiones que beneficien a nuestros padres y a nosotros.
- Descansando. Sí. Entendiendo que es indispensable tener momentos para dormir, de desconexión, de seguir con nuestras vidas, y disfrutarla a pesar del inmenso dolor, porque eso es lo que nuestros padres siempre quisieron para nosotros. No siempre se logra, pero lo podemos intentar.
- Caminando o practicando algún deporte.
- Programando momentos para hablar y escucharnos y tomar decisiones importantes. La metodología de los Círculos de paz fue una de nuestras aliadas en esos momentos.
- Buscando ayuda de profesionales en psicología que nos acompañen en el proceso y/o apoyo espiritual según tus creencias.
- Perdonando y perdonándonos.
En memoria de nuestros amados padres. Con profundo agradecimiento a las personas que compartimos este proceso de despedida: mi hermana Ligia y Erick, mis sobrinos Nella, Andrés y Nacho; a mis hijos Pao y Guille; a Chyntia nuestra mano derecha, la que los cuidó con un amor inmenso y al Dr. Jorge Arauz, el ángel de nuestra familia.



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