¡NO! ¡Por favor, a mi perrita NO!
Y se escuchan los gritos intentando detener la agresión contra la pequeña mascota y los chillidos de ésta que sin posibilidad alguna de defenderse se esconde y huye hasta que vuelve a ser alcanzada por las patadas despiadadas de su agresor. Y luego, sollozos, un portazo y un profundo silencio.
Esta escena "habitual" y "normalizada" en muchas familias no constituye un hecho aislado sino un eslabón más en la perversa cadena y ciclo de la violencia de género.
Sí, el Maltrato Animal es una forma de violencia psicológica e instrumental; un mecanismo efectivo de control y dominación de mujeres, niños, niñas y adolescentes así como un indicador de otros tipos de violencias.
Existe la perspectiva equivocada, muy generalizada por cierto, que el maltrato animal no constituye un problema social. Es más, en muchas sociedades presenciar "espectáculos" donde los animales evidentemente están siendo maltratados y sufren es considerado una "actividad cultural" y aplaudida. A la vez es "normalizada" la comercialización de animales, sean exóticos o no, sin tomar en consideración el daño que se les causa, así como al medio ambiente en la conservación de las especies.
En virtud de lo anterior, no es de extrañar que aún se generen debates considerando una "exageración" proteger a los animales argumentando que se les equipara a las personas y sus derechos.
La Violencia Directa que es lo que podemos ver (violencia de género, doméstica, intrafamiliar, social, bullying o acoso escolar, mobbing, maltrato animal, ciber bullying. inducción al suicidio y la multiplicidad de manifestaciones, para mencionar algunos) es solo la punta del iceberg, es decir que sumergida y en los más profundo, ocultas, se encuentran los "tentáculos" que la sostienen, Violencia Cultural, Estructural y Narrativa, profundidades que es donde necesitamos trabajar para erradicarla de raíz.
Es así como un cambio de mentalidad, de miradas más compasivas con nuestro entorno dirigidas a la transformación cultural, también constituyen formas de erradicar las Violencias que tanto daño nos causan como sociedad. En este sentido es de aplaudir iniciativas legislativas donde nuestras mascotas son vistas por su condición de seres vivos dotados de sensibilidad física y psíquica, es decir son considerados como seres sintientes. ( Ley de protección de los animales de compañía de Galicia) Las personas amantes de los animales, dentro de las que me incluyo, no tenemos duda que nuestras mascotas son sensibles y perceptivos. Nos brindan amor incondicional, su compañía alegra y da sentido en momentos de soledad, dejando un profundo vacío y dolor su partida.
A la vez que cumplen muchas funciones a nivel personal y familiar, su presencia en los hogares potencian el desarrollo de las habilidades emocionales y sociales en la niñez y adolescencia, brindando seguridad emocional e incluso física, generando empatía y responsabilidad al asumir el cuido de los mismos. Sin olvidar su papel de acompañamiento en la tercera edad y los beneficios a nivel psicológico y físico cuando son utilizados en terapias alternativas para sanar el cuerpo y el alma.
¿Alguien puede olvidar el saludo emocionado de nuestras mascotas
al vernos llegar?
¿Cómo olvidar su capacidad de amarnos incondicionalmente?
¿Qué es Violencia Instrumental?
Además de que el maltrato animal es un violencia en sí misma que debe ser sancionada, las mascotas son utilizadas como "canales de transmisión" de la misma, es decir, de violencia instrumental. La violencia instrumental es aquella que se utiliza como medio para alcanzar un fin determinado. En el caso de la violencia de género se utiliza como un mecanismo para causar daño y sufrimiento a la pareja, sea que se utilice a sus propios hijos e hijas o cosas inmateriales apreciadas o seres sintientes a los que le tienen apego.
¿Cuál es el mensaje que se pretende transmitir?
Teniendo en consideración el estrecho vínculo que se genera entre el o la dueña de la mascota y ésta que es considerada parte importante de la familia, el control o la disciplina ejercidos sobre la mascota representa:
- Una venganza en contra de la dueña(o),
- Una manera de evidenciar de lo que es capaz el agresor si se atreven a contradecirle (un aviso o advertencia)
- Una manera de causar temor y miedo paralizante
- Un acto de manipulación para obtener un fin determinado
- La expresión del placer que les provoca el sufrimiento de un ser vivo.
- Un anticipo del poder coercitivo que ostenta.
Las mascotas, así como los miembros de la familia son considerados por el agresor como "cosas" que están a su servicio y a las que él puede utilizar a su antojo.
¿Cuál es el resultado sobre las víctimas?
- Evita que las mujeres abandonen sus casas por el temor a que se cause daño a sus mascotas. Cuando aquellas y sus hijos e hijas son aceptadas en casas de acogida, en ocasiones no aceptan la ayuda porque en la actualidad no son aceptadas las mascotas con ellas y deben ser abandonadas a su suerte ante las amenazas y violencias prometidas o ya ejercidas por el agresor.
- En este sentido, muchas mujeres vuelven al hogar con el agresor para evitar que agredan a sus mascotas.
- En muchas ocasiones la mascota ha sido un factor protector y de estabilidad emocional para las víctimas de violencia y dejarlas produce un duelo adicional al que están viviendo y sentimientos de mayor soledad e inseguridad.
- Provoca el silencio de las mujeres y otros miembros familiares evitando que realicen comentarios en relación al maltrato contra las mascotas, ocultando la verdad de las violencias sufridas, impidiendo que denuncien a sus maltratadores.
- Desencadena episodios de ansiedad y temor a que se ejerza violencia también en contra de sus familiares o que se aumenten los episodios, frecuencia o crueldad en sus actos.
- Provoca ideaciones suicidas o intentos de suicido al no encontrar salida a la escalada de violencia que están viviendo.
- Normaliza y enseña a las personas menores de edad también víctimas directas de la violencia, que la violencia puede llegar a ser un mecanismo efectivo para ejercer y mantener el control.
Maltrato animal como indicador de Violencia Interpersonal
y Entornos Violentos
La relación entre el maltrato animal y la violencia de género no es algo nuevo. Desde 1961 se encuentran estudios donde se relaciona este tipo de maltrato conductas potencialmente problemáticas. Así el FBI lo incorpora desde el 2015 como un indicador de violencia de género, maltrato infantil y violencia sexual lo que anticipa el riesgo y permite el despliegue de acciones para evitar la escalada de violencia dentro de los hogares.
El maltratador que ha cruzado la delgada línea hacia la violencia contra las mascotas de manera consciente y planificada, presenta mayores probabilidades de que puede ejercer cada vez mayor y más grave violencia contra las personas. Es importante recordar que una de las características de la violencia de género es que va en escalada y es cíclica.
Es un indicador de un comportamiento patriarcal que manifiesta que su familia, bienes materiales y mascotas le pertenecen y puede disponer de ellas como desee. Así como permite identificar rasgos de personalidad con alteraciones de conducta e incluso psicopáticas.
¿Cuál es la importancia de relacionar las distintas violencias?
- Permite planificar un Abordaje integral de la violencia de género, doméstica e intrafamiliar, previniendo y minimizando sus efectos.
- Las denuncias del maltrato animal y aplicación de condenas, pueden ser consideradas como antecedentes y señales de alerta para poner en marcha los sistemas de apoyo.
- La visibilización y condenas por maltrato animal promueven sociedades más pacíficas e inclusivas desarmando los mitos de que el castigo físico es necesario y apropiado cuando en realidad promueven que se perpetúen las violencias.
- Prevenir que niños, niñas y adolescentes sean sometidos a este tipo de violencia que puede provocar serios daños psicológicos en la infancia ( traumas y/ o normalización y reproducción de conductas por modelaje y/o para "agradar" y "sentirse parte de...")
- Promover el diseño de estrategias tomando en cuenta todos los factores para una mejor protección de mujeres, niños, niñas y adolescentes y promover el bienestar animal.
La erradicación de las violencias en sus distintas manifestaciones es una responsabilidad que nos compete a todos y todas los actores sociales. Actuar responsablemente implica tomar acción, visibilizando, mencionando lo que no se nombra para educar en la toma de conciencia. No es responsabilidad exclusiva de los Estados u Organizaciones No Gubernamentales, es nuestra responsabilidad, tuya y mía proteger a los más vulnerables y eso incluye a seres sintientes que no pueden alzar la voz por sí mismos.
La detección temprana de la violencia permite minimizar los efectos nefastos que produce a nivel emocional, psicológico, físico y sanitario de tal suerte que su relación con el maltrato animal debe incorporarse como elemento detector de la violencia en todos los ámbitos por los y las profesionales que gestionen conflictos, sean educadores (as), psicólogos(as), psicopedagogos (as), trabajadores (as) sociales, abogados(as), profesionales de la salud, veterinarios(as) y claro está, Mediadores(as).
"Quien acepta el mal en forma pasiva,
está tan comprometido con él, como quien contribuye perpetrarlo"
Dr. Martin Luther King
Dedicado a mis amad@s peludit@s de cuatro patas
que me acompañaron e iluminaron mis días...y mis noches.
*Extracto de conferencia presencial dictada en la II Jornada Nacional sobre Violencia de Género y Maltrato Animal. Ayuntamiento Rojales, Alicante, España, 28 de abril, 2023
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