Piscinas emocionales ¿Con cuál te identificas?
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Hace unos años descubrí cuánto disfrutaba contemplar y sentir el agua.
Así nadar en una piscina se convirtió en un intercambio de vivencias. Mientras "ella" se llevaba todas mis preocupaciones y ansiedades, yo le devolvía mi agradecimiento con mi compañía y mirada.
Por varios años, me trasladé semanalmente a un lugar que llamé "mi refugio" para combinar momentos de trabajo, estudio y ejercicio, así como aquellos de "no hacer nada", más que contemplar las ondas concéntricas que se dibujaban en el agua.
En esos momentos de "desconexión con el mundo" redacté mi tesis, escribí, trabajé y lo más importante me encontré a mí misma. Sin saberlo, ese lugar se convertiría en uno de mis grandes alicientes cuando en Pandemia nos "permitieron volver a salir" y previa reserva de un cita para respetar el distanciamiento social, nos reencontramos.
Recuerdo cómo el sonido de la gotitas de lluvia sobre el agua y los pajaritos zambullirse en ella me brindaron serenidad a la vez que aumentaron mi concentración y creatividad.
Hace un tiempo, desde una ventana, he tenido la posibilidad de contemplar otras dos piscinas
tal vez mi fascinación por el agua aumentó mi curiosidad y durante los fríos meses de invierno observé cómo fueron enturbiándose paulatinamente hasta que el agua limpia y transparente se convirtió en una capa impenetrable y oscura entre café y verdusco, sin atractivo alguno para humanos o pájaros e imposible de divisar el fondo. Fui una testigo silenciosa del proceso y hasta llegué a pensar que nunca cambiarían su apariencia.
Sin embargo, una mañana de primavera, con asombro contemplé cómo el nivel de agua de una de ellas comenzó a descender hasta que se vació por completo dejando al descubierto una espesa capa de algas verdes.
"Alguien" con esmero la limpió y pintó dejándola "como nueva" y posteriormente inició el proceso de llenado, que se completó después de varios días, recuperando finalmente las cautivadoras ondas celestes, su esencia.
La otra ya sin agua, aún está parcialmente cubierta de algas, "esperando" su completa restauración.
Mientras observaba curiosa el cambio, fue inevitable pensar en la similitud que podemos encontrar entre estas piscinas y nuestras vidas. Intensas y cambiantes emociones y pensamientos que nos albergan, a veces de profunda claridad y otras de un desasosiego desolador. A la vez relacionar cómo estas circunstancias pueden afectar los Procesos de Mediación también se dio como consecuencia lógica.
Búsqueda Interior (relación intra personal)
Según las estaciones de la vida, nuestra estabilidad emocional puede verse afectada. En esos momentos es relativamente sencillo que nuestras emociones y pensamientos paulatinamente y sin percatarnos se vayan enturbiando hasta convertirnos en "piscinas impenetrables" que impiden ver el fondo y en las que es imposible zambullirse para nadar. Separados de nuestro verdadero ser perdemos contacto con nuestra esencia, nuestras necesidades y la vida se vuelve pesada, sin claridad, sin rumbo.
El agua estancada favorece la proliferación de bacterias que atentan contra la salud y la vida. Tomar conciencia de ello nos activa para generar acciones y cambios a nivel personal.
Hay ocasiones en que el estado general es tal, que al igual que le sucedió a las piscinas es apremiante la intervención externa. A simple vista se podría pensar que ya no hay nada que hacer y de hecho muchas personas se pierden a sí mismas en esa profunda oscuridad.
Sin embargo, aunque el proceso de restauración es lento, los resultados de esa limpieza profunda, no se hacen esperar. Las algas, hojas, bacterias, insectos al igual que los pensamientos negativos, las telarañas de mentiras, los mandatos que tanto daño nos hacen, los "deberías" que nos agobian y nos quitan la paz, necesitan ser removidos y sustituidos por anti cales y anti algas en forma de esperanza, fe, deseo por la vida y sueños por cumplir de tal suerte que podamos mantener "nuestras piscinas emocionales" limpias para disfrutarlas todo el año.
Pero ese "proceso de cambio" no se da de manera automática, conlleva esfuerzo, tiempo, así como la aplicación de "químicos" adecuados y el drenaje por completo del agua sucia antes de volver a llenar ( llenarnos) con agua pura y cristalina.
Una vez llenas nuestras "piscinas emocionales" podría pensarse que el trabajo está acabado pero no es así. El cuidado debe ser constante, en cualquier momento podría contaminarse o que el nivel del agua descendiese inadvertidamente por pequeñas "grietas", llámense conflictos no resueltos, falta de perdón o enojo encubierto, entre otros.
Relación con los demás. (relaciones interpersonales)
Y lo paradójico resulta ser que la suciedad de"nuestras piscinas emocionales"no sólo nos afectan a nosotros, sino que enturbian nuestras relaciones con otras personas, así como la percepción que tenemos hacia ellas y que éstas tienen de nosotros (as). Nos volvemos impenetrables e inaccesibles. Endurecemos nuestras "armaduras" y no permitimos que el sol y la compañía de otros seres humanos puedan alumbrar nuestra existencia; y sin darnos cuenta nos alejamos y perdemos relaciones valiosas en el proceso.
Como sucedió con las piscinas, no siempre la limpieza la podemos iniciar en soledad, debido a que hemos perdido la capacidad de reaccionar ante tanta maraña de algas. Como seres sociales nos necesitamos y beneficiamos de la compañía "adecuada" de nuestros semejantes. Afortunadamente hay personas especiales que logran ver más allá, que se quedan, nos ayudan a quitar las algas, las hojitas secas y hasta sirven de canales para vaciar nuestras emociones y aclarar la maraña de pensamientos que nos tienen atrapados(as). Nos ayudan a "vaciarnos" y posteriormente a "llenarnos de agua limpia". Esas personas maravillosas y valientes pueden tener varios nombres, uno de ellos es amigos (as) y agradecemos profundamente por ellos (as) porque ¿Quién no ha tenido en ocasiones la piscina personal un poco o muy turbia?
No obstante, si el estado de estancamiento es tal que lleva a la inacción profunda, es posible la necesaria intervención de terceros especialistas que con herramientas adecuadas, colaboren en el proceso de profundo cambio, estos serán profesionales en psicología, psiquiatría, educación, psicopedagogía, en educación social, abogados (as), facilitadores de diálogo y afines y por supuestos los y las mediadoras expertos en gestión de conflictos.
En los Procesos de Mediación
Sí, una de las funciones como profesionales en Mediación es discernir cómo se encuentran las "piscinas emocionales" de aquellas personas que han confiado en nuestros servicios y ayudarles a aclararse, a bucear más allá de la superficie y descubrir sus verdaderas emociones, necesidades, intereses, valores que se encuentran "al fondo" de la piscina y traerlos a la superficie.
Uno de los grandes beneficios que tiene la Mediación sobre la instancia judicial es precisamente esa función de mirar a los seres humanos y sus conflictos de manera integral tomando muy en cuenta sus emociones en el proceso de gestionarlos.
Si las aguas están transparentes y medianamente limpias sabemos que será más sencillo que puedan llegar a entablar y restablecer la comunicación perdida ya que los Procesos de Mediación sirven como "recogedores basuras" o como "agentes químicos anti cales o anti algas" facilitando el entendimiento.
En caso contrario, si las emociones y pensamientos están tan enmarañados probablemente las partes en conflicto necesitarán tiempo de vaciado de agua y limpieza (escucha atenta en varias sesiones, reuniones separadas, tareas o deberes en casa), y de llenado con agua limpia (nuevas perspectivas, miradas, opciones o alternativas) es decir más tiempo o hasta ayuda externa, como se indicó arriba para poder negociar entre ellos. De ahí la sensibilidad y sabiduría de no cometer la insensatez de presionarles para que se zambullan en una piscina sucia o hasta sin agua que podría ser perjudicial para su salud emocional y hasta mortal complicando la situación e impidiendo, a la larga, los beneficios que anhelan.
Facilitar la comunicación no significa "acelerar" procesos". Cada persona tiene sus tiempos y Todo tiene su tiempo. Respetarlos demuestra madurez y profesionalismo.
¿Has podido imaginarte las piscinas ?
¿ Te identificas con alguna de ellas el día de hoy?
¿Estás medio llena o completamente vacía?
¿Necesitas ayuda?
Todos(as) la hemos necesitado en algún momento.
No olvides que puedes llegar a tener nuevamente claridad en tus pensamientos a la vez que gestionas tus emociones, aún cuando te encuentras en un Conflicto y precisamente en ese momento es que puede surgir una gran oportunidad si lo haces con la ayuda de personas expertas. Les invito, si no lo han experimentado aún, a disfrutar nuevamente de la armonía, de la tranquilidad de "nadar" en aguas limpias, en un Proceso de Mediación.
Gracias por compartir un momento de sus vidas conmigo, en estas Tardes de Paz... de Mediación.



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