Hay personas...Hay Ángeles. El poder de aceptar, perdonar y agradecer.
Pensando en voz alta, en esos Delirios de madrugada, cuál ha sido, para mí, lo más difícil de ser mediadora de conflictos, casi sin temor a equivocarme podría afirmar que más allá de la gran responsabilidad que conlleva, que es inmensa; la necesidad de constante capacitación y desarrollo de habilidades e indispensable adaptación a los cambios; es la realidad de que nosotras, como personas, lidiamos también con nuestros propios conflictos. Somos igualmente humanas.
Y si queremos ser consecuentes y coherentes con nosotras mismas, es necesario "aprender" a gestionarlos de la mejor manera posible. Y eso no es nada fácil, porque es tan delgada la línea entre la persona y el profesional, entre el "discurso" y el verdadero "Ser Mediador (a)" que nos enfrentamos, al menos en mi caso, a la necesidad de autoconocimiento reflexivo diario, con el riesgo de que ante la posibilidad de caer nuestra imagen como personas, arrastremos sin darnos cuenta la reputación de la Mediación.
Y es ahí donde emerge en mí, la necesidad de Aceptar, Perdonar y Agradecer: Aceptar nuestra humanidad y la de ese otro(a) con sus luces y sombras...aciertos y equivocaciones. Perdonar y perdonarnos porque ¿quién no se equivoca consciente o inconscientemente? y al ejercitar el perdón sentir la liberadora paz que esto significa. Y Agradecer y reconocer a aquellas personas que se han cruzado en nuestras vidas y que han sido ese anclaje e impulso para que continuáramos caminando cuando ya no podíamos más.
Escrito para una persona especial que me ha acompañado en momentos de suma incertidumbre, lo hago extensivo hoy a todas aquellas que a lo largo de mi vida me han sostenido con tanta paciencia y cariño, unos están y otras han trascendido a la eternidad. Gracias infinitas de todo corazón.
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