Trascender a través de las palabras, abrazos y miradas


"Las palabras escritas y habladas tienen poder. Tomar conciencia de ello nos hace seres trascendentes".

Tengo la costumbre de guardar en mis libros, mis grandes tesoros cómplices,  fotos, hojas y florecitas secas, separadores de lectura, entradas a aquel concierto que me hizo vibrar de emoción, y hasta ticketes de avión. 

Y así fue como al abrir uno de ellos encontré una tarjetita  titulada: "En cada amanecer, Dios ha puesto una esperanza", que resume su mensaje en lo siguiente:

"Tal vez nos haga falta dedicar unos momentos cada día a reconocer el mundo que nuestro Padre ha creado para nosotros, para comprender que no fue Él quien hizo esta vida de prisas y problemas que hemos inventado nosotros mismos, para entender que Él ha puesto en nuestro camino cosas sencillas que puedan hacernos más felices y que están a nuestro alcance como la esperanza de cada amanecer."

 Al darle la vuelta, me encontré la emotiva dedicatoria que hace 20 años hizo para mí, mi  amado padre:

 "Mi querida Gladys: Que Dios te bendiga a Ti y tu familia. Después de este alto en el camino deseo de corazón que hayas encontrado la lucidez suficiente para definir qué es lo más importante para los tuyos y principalmente para ti y luches con todas tus fuerzas para lograrlo. Te quiere mucho. Papá". 11/08/2002

Con lágrimas en mis ojos imaginé el momento en que la escribió de su puño y letra y recordé que fue con motivo de un retiro espiritual al que asistí en búsqueda de respuestas y conocimiento interior.  Sentí su amor y me cobijaron la bendición de sus palabras y miré al cielo y le dije: Pá, podés estar tranquilo, sigo luchando cada día con todas mis fuerzas...

E inmediatamente cerré el libro que pensaba releer porque el mensaje para ese día ya lo había recibido. Y pensé ¡Qué potencia tienen las palabras de bendición que pronunciamos que pueden estremecernos a través del tiempo, aún cuando ya no estamos físicamente presentes! Me prometí compartirlo en algún momento para reflexionar sobre la necesidad e importancia de "bendecir", de no perder oportunidad de "decir bien cada día",  a los que más amamos y nos aman y por qué no, también a aquellos que no nos quieren tanto y que hasta nos hacen daño.  

Y ¿Qué mejor época que la Navidad para compartir el amor y los sentimientos de gratitud que generaron en mí ese mensaje? Se respiran aires de paz y anhelos de compartir;  se iluminan las casas  con lucesitas de colores y se inundan las calles de personas buscando regalos y colapsan los pedidos por internet, muchos a entregar hasta finales de enero... La oferta de artículos es infinita y es casi imposible resistirse y caer en la vorágine publicitaria.

 ¿En qué momento el verdadero espíritu navideño de sencillez, amor, perdón y esperanza se convirtió en un descarnado consumismo de cosas y apariencias? No lo sé.

Sin embargo, a pesar de esta paradoja, no podemos negar que es una época en la que recibimos más mensajes de personas amigas y conocidas, deseándonos todos los parabienes para estas fiestas y para el año próximo a iniciar.

Cuando era pequeña se acostumbraba enviar tarjetas que llegaban de lugares lejanos y que colgábamos en el árbol de navidad como símbolo de agradecimiento; los que tenemos familia en otras latitudes brindábamos a una misma hora mirando una estrella en el cielo para sentirnos conectados.  Hasta hacíamos una llamada corta, por lo costoso de las mismas o nos valíamos de los famosos radioaficionados que conectaban corazones, tan solo  para escucharnos... Hoy es tan sencillo y económico  comunicarse... Sin embargo, son escasas las llamadas y más escaso aún reunirnos para tomar un café.

Un whatsapp no sustituye una llamada

Un abrazo virtual no se compara a un apapacho apretado

Un beso ...¡qué decir de un beso! 

Así que este año que la pandemia nos ha dado un respiro podemos hacer de esta Navidad un espacio para conectarnos lo más cercanamente posible, aprovechemos la oportunidad de bendecir con palabras y acciones, de abrazarnos, mirarnos y regalar sonrisas.  De escucharnos y compartir personalmente el privilegio de estar vivos; de  acercarnos, de fortalecer vínculos  y crear nuevos lazos, de dejar atrás eso que nos dolió tanto, perdonar y seguir adelante con la esperanza de un Nuevo Amanecer.

!Feliz Navidad y Bendecido Año Nuevo!

Que el  2023  que se avecina nos sorprenda con la ilusión de ver nuevos sueños cumplidos,  expectantes, con la curiosidad de la niñez,  sonriendo y disfrutando cada día con la conciencia de lo efímero, con la Esperanza tan humana de trascender.

Con todo mi cariño, un fuerte abrazo

Gladys Dalsaso Arauz




Comentarios

Entradas populares