María, la mujer, la madre, la virgen, la mediadora... ¿Qué nos enseña en Mediación?
Las miradas pueden ser muy diversas. Podemos situarnos desde la Fe; desde la tradición judeo-cristiana; como mujeres, algunas de las cuales hemos tenido el privilegio de sentir el milagro de la vida en nuestros vientres; en calidad de personas investigadoras de un acontecimiento histórico que cambió el rumbo de la humanidad o simples oyentes. Independientemente de las perspectivas que adoptemos, religiosas o no, las enseñanzas que nos regala su vida son infinitas.
Así, les invito a colocarse conmigo los "lentes de curiosidad y asombro" y sencillamente dejémonos seducir por esta historia...que comienza así:
Hace ya más de 2000 años "Aconteció que cuando Elizabeth, prima de María, tenía 6 meses de embarazo de Juan ( el Bautista), se le apareció el ángel Gabriel enviado por Dios a María y le dijo: "Salve, muy favorecida. El Señor es contigo, bendita tú entre todas las mujeres. Has hallado gracia delante de Dios y concebirás en tu vientre a un hijo y llamarás su nombre JESUS, que será llamado Hijo del Altísimo y reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin". (Lucas :26)
He tratado de imaginar el asombro de María y las emociones ambivalentes que sintió. ¿Cómo hubiese reaccionado yo? No lo sé con certeza, pero miles de preguntas hubieran invadido mi mente. Ella únicamente hace una pregunta: ¿Cómo será esto? Pues no conozco varón". Y el ángel le responde: "El Espíritu de Dios vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra y el Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios. Y he aquí tu parienta Elizabeth, a la que le llamaban estéril, ya ha concebido y es su sexto mes. Porque no hay nada imposible para Dios". Entonces María respondió:
"He aquí la esclava del Señor, Hágase en mí según tu Palabra". Y el ángel se fue de su presencia.
Meses después, cuando se acercaba el tiempo de María para dar a luz, se promulgó un edicto por parte de Augusto César para que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo, probablemente para efectos fiscales, obligó a toda la población a desplazarse a su ciudad de origen y es así como María y José suben de la ciudad de Nazaret en Galilea a Judea a la ciudad de David, Belén, localidad natal de José y donde se había profetizado que una virgen concebiría y daría a luz un hijo que llamaría Emmanuel (Dios con nosotros) . (Isaías 7:14, Miqueas 5:2)
La travesía de Nazaret a Belén fue de 115 km a pie él y en burro ella. En ese tiempo no era fácil viajar como en la actualidad. Los traslados eran a pie, a lomo de animales y los más afortunados en carretas. Usualmente el trayecto podía tardar entre 4 a 6 días, pero para una mujer casi a término del embarazo por el peso de su cuerpo y las dificultades físicas que su estado pueden ocasionar, seguramente mucho más. No podemos olvidar las altas temperaturas en desierto durante el día y bajas por la noche. Sin luz, a merced de animales salvajes y los beduinos, "pastores nómadas del desierto" no muy de fiar, así se trasladaron en una ruidosa caravana con animales, niñas y niños alegres e inquietos, abuelas y abuelos cansados... para cumplir con el decreto.
"A la huella, a la huella, cortando campo, no hay cobijo ni fonda sigan andando. Florecita del campo, clavel del aire, si ninguno te aloja ¿a dónde naces? ¿Dónde naces florecita que estás creciendo, palomita asustada, grillo sin sueño?
¿Cuánta angustia para una mujer embarazada el no saber dónde daría a luz? ¿Sería posible que nadie se compadeciera de su estado? Ya sentía las fuertes y dolorosas contracciones cada vez más frecuentes que anunciaban que el tiempo de ver a su esperado primogénito estaba muy cerca, pero... ¿Dónde? José, seguramente también moría de angustia. Y sólo encontraron... un pesebre.
"Ay burrito del campo, ay buey barcino! ¡Mi niño está viniendo háganle sitio! Un ranchito de quincha solo me ampara, dos alientos amigos de luna clara"
Al recrear la escena en mi mente imagino a una mujer callada y asustada, con su Fe, paciencia y esperanzas puestas a prueba, pero sostenida por una Palabra dada por un ángel que daba propósito a su vida. Eso lo tenía muy claro. Y así dio a luz.
¿Qué podemos aprender de la historia de María? Aprovecharé este espacio para resaltar 5 cualidad de María, la madre de Jesús, la Virgen, la Mediadora, la Mujer que se relacionan, desde mi mirada, con la Mediación.
1.- Resiliencia. Aceptación de sus circunstancia a pesar de las posibles críticas sociales, familiares y aún de su propio prometido ¿Cuántas preguntas pudieron atravesar la mente de María? ¿Cómo le explicó a José que estaba embarazada del Espíritu Santo? Era una locura. ¿Y a su familia? Las circunstancias, totalmente inesperadas para ella o para cualquier mujer la colocan en una posición de vulnerabilidad en la que debió enfrentar a la sociedad de la época, a su pareja y así misma. ¿Y sería cierto lo que le había dicho el ángel?¿Y si era solamente algo salido de su imaginación? Sin embargo, ella no cuestiona, no duda, y acepta sumisamente el propósito de Dios para su vida. Y responde: "He aquí la esclava del Señor, Hágase en mí según tu Palabra".
María no pide ser María, no lo estaba buscando pero de alguna manera tenía las características adecuadas para el rol que se le encomienda.
Así los y las mediadores con frecuencia decimos que la Mediación nos cambió la vida y que al "tropezar" con ella comprendemos que es lo que hemos estado buscando y esperando. La inexplicable pasión que sentimos es tan grande que somos capaces de transitar el desierto de la crítica, la burla y hasta del menosprecio de propios y extraños, para llegar al destino señalado. María sabía que tenía en su vientre un tesoro al que cuidó celosamente, "un Dios escondido, que nadie sabía", que en su momento saldría a la luz y cambiaría el rumbo de la Humanidad con un mensaje de Paz, Perdón y Esperanza, por eso fue llamado Príncipe de Paz. De la misma manera como mediadores(as) llevamos dentro un mensaje de PAZ y Esperanza, que cuidamos celosamente, rodeados(as) de un mundo violento, presto a salir a la luz en el momento y lugares indicados.
2. Humildad y Paciencia. A María se le aparece un ángel y le dice que ella será la madre del Hijo de Dios, el Salvador del Mundo, el Mesías tan ansiado y esperado por los judíos. En pocas palabras era la madre de un rey. Pero ¿vivió como madre de un rey? ¿ pidió recibir los privilegios de serlo? ¿alardeó de su condición? ¿Cómo se sentiría siendo ella hebrea viviendo dentro de una provincia del Imperio Romano donde el emperador era considerado una divinidad? ¿Cómo llegaría su hijo, Jesús, a ser rey?
Dice la Biblia que ella guardó las palabras del ángel en su corazón y no habló de ellas. Al igual que todo el mundo de esa época se traslada con los medios que tenían a su alcance, aparentemente un burro, ni siquiera en carreta, con avanzado estado de embarazo a cumplir con lo establecido por el Imperio Romano. Y da a luz, nada más ni nada menos, que en un pesebre, un lugar que en el antiguo Israel eran comederos para animales, hechos de piedra, nada cómodos, pero seguros. Sin privilegios.
¿Cuál es nuestra actitud al llevar el mensaje de la Mediación? ¿Qué pensamos de nosotros y nosotras mismas? ¿Nos sentimos más importantes por los títulos o puestos alcanzados debido a nuestra trayectoria profesional? ¿Exigimos ser tratados(as) con privilegios? ¿Nos desesperamos porque no vemos aún difundida la Mediación como quisiéramos?
Tenemos mucho que aprender de María en humildad y paciencia.
3. Fe y Esperanza . La Fe se define en la Biblia como "la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve". Si hubo alguien que permaneció firme en su Fe y Esperanza fue la Virgen María. Se le "anuncia" sobrenaturalmente que sería la madre de Dios hecho hombre y le toca dar a luz en el desierto, sin las comodidades mínimas esperadas para una mujer en su estado. Y su hijo, supuesto del Salvador del mundo nace en un pesebre porque no hubo ningún alma caritativa que les diera posada. ¿Cómo es que no hubiera nadie que se compadeciera de ella? Al nacer Jesús, no pueden volver a su tierra, sino que deben huir a Egipto porque querían matarlo. Y así se cumple la profecía que dice de Egipto, llamé a mi hijo. Finalmente sufre lo peor que puede vivir una madre, la muerte de su hijo, en su caso, crucificado injustamente. Ella no vio el cumplimiento de la promesa y aún así mantuvo la Fe y la Esperanza.
Como medidores y mediadoras se nos ha "predicado un Evangelio de Paz" el que hemos aceptado sin dudar y que, sin embargo, no se ha visto cumplido en su totalidad en muchos de nuestros países, a veces, ni aún en nuestros entornos más cercanos. Es posible que nos haya tocado vivir y transitar la etapa de la siembra y espera, para que otras generaciones cosechen lo que sin mirar las circunstancias seguimos sembrando incansablemente: las semillas de la NoViolencia y la cultura de la Paz.
4.- Interculturalidad. María y José se trasladan de Galilea a Belén y después huyen a Egipto porque Herodes decreta que todo niño menor de 2 años sería ejecutado para evitar que el "rey" que ha nacido en Belén tome su trono. Ni ella, ni José, su prometido eran ciudadanos romanos por lo cual carecían de los privilegios que esa condición les pudiera haber otorgado. Eran extranjeros y sufrieron como tales la discriminación y el rechazo. Necesariamente debían trasladarse de un lugar a otro, dejando sus familias, sus casas, sus tierras, sus pertenencias porque cuánto más ligera la carga, más fácil era trasladarse.
Aquí rescato la riqueza intercultural de María, que tal vez sin saberlo, le brindó el haber vivido en distintos entornos culturales, raciales, religiosos, que se tradujeron en aprecio y aceptación de las diferencias y tolerancia.
La figura de la Virgen María es venerada en el mundo católico según las tradiciones de cada país. En Latinoamérica, la Virgen María es de tez morena, achinada, con vistosos vestidos de colores. Así su imagen y características son adaptadas a cada tradición y cultura, respetándolas.
Como mediadores y mediadoras es fundamental tener conciencia de las diferentes tradiciones, culturas, lenguas, religiones y necesidades propias de cada país, regiones, provincias, barrios y familias para mediar en contextos interculturales. Adaptándonos, como camaleones a las mismas, con el mayor de los respetos y anhelos de integrar sus sabidurías para crecer como sociedades más pacíficas adoptando las diferencias como riquezas y no como amenazas.
Salta a mi mente la pregunta. ¿Existen en la actualidad contextos que no sean interculturales? Puedo afirmar que no. La globalización, las migraciones y una pandemia que vivimos a nivel mundial han borrando fronteras y acercando distancias. Tener conciencia de ello nos permitirá ampliar nuestra formación profesional y a la vez ser más sensibles y empáticos.
5.-Mujer Mediadora. María es considerada por la religión católica como la mediadora entre Dios y los hombres. Mediadora de todas las gracias en el sentido de que al haber portado en su cuerpo a Jesús, Dios hecho hombre, plenitud de toda gracia, le fue dado el privilegio de distribuir esa gracia al mundo a través del nacimiento de su hijo. Asimismo, en su caminar por la tierra, el primer milagro se da gracias a su intervención ante su hijo que convierte el agua en vino.
Más allá del aspecto religioso, Jesús le da a su madre un rol protagónico y a través de ella a todas las mujeres que dista mucho de lo que se acostumbraba en aquella época. El las visibiliza y las hace parte de su ministerio.
Como mediadores y mediadoras podemos rescatar de María esa misión de visibilizar a aquellos que nadie ve e interceder e intervenir en un mundo lleno de violencias para encontrar salidas pacíficas a los conflictos a través del diálogo y construcción de una cultura de Paz.
Reflexión presentada (parcialmente) en la Celebración Navideña de FIMEP 2022.
Dedicada a las madres que esperan el momento de dar a luz. A aquellas que por motivos de guerra vieron truncado su sueño de ser madres. A mi madre, quien me sostuvo en su vientre y me dio la vida, a mi hija que vive ansiosa hoy esa preciosa espera. Así como a todas aquellas personas, hombres o mujeres que esperan dar a luz un sueño, sea éste de amor, salud, profesional, de trabajo... de Fe o Esperanza. Navidad, 25 de diciembre, 2022



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