Cuando la Obsesión "nubla" los indicios de peligro...puede pasarnos también en Mediación.
Costa Rica es un lugar ideal para tener esta vivencia y la Península de Osa, en el Parque Nacional Bahía Ballena el lugar perfecto para nuestra cita con ellas. Existen dos temporadas para la observación de la ballena jorobada, una de las especies que visitan nuestros mares; en la primera mitad del mes de julio a noviembre y desde la mitad de diciembre hasta abril. Estas fechas las ponen ellas, según sus patrones migratorios. Las ballenas jorobadas vienen del sur de la Antártida o del norte de Alaska a las cálidas aguas del Pacífico Sur, que usualmente coinciden con el avistamiento de delfines engalanando en conjunto el mar con sus espectaculares saltos y la majestuosidad de sus inmensas colas.
Todo estaba dispuesto para la aventura y ver materializado el sueño de nuestra familia, un par de ellos que viajaron desde España. Amaneció nublado y lloviendo. Una primera señal de que la travesía podría suspenderse o al menos sería retrasada. Pero no fue así. El capitán, mientras nos trasladábamos debajo de la lluvia a la playa, nos indicó que posiblemente mar adentro estaría despejado. Agregó que tenían reportes del avistamiento de una ballena en Punta Caño, más de una hora y media de la orilla. Estas noticias aumentaron nuestras expectativas. Subimos a la embarcación, que no se veía tan pequeña como lo apreciaría más tarde. Seguía lloviendo y en pocos minutos estábamos completamente empapados. El sol no se asomó en ningún momento y cada vez el cielo estaba más gris y el mar más y más embravecido. Al principio el agua salada golpeando nuestros rostros era una aventura, pero al transcurrir los minutos el entusiasmo se fue tornando en angustia y preocupación.
Señales de peligro
¿Sería posible ver una ballena en un mar embravecido?
¿Era seguro seguir adelante arriesgando aún nuestras vidas para cumplir un sueño?
Y así, en medio de la nada... con la única protección de los "tradicionales" chalecos salvavidas color naranja y un deseo obsesivo por ver una ballena, empecé a observar detenidamente los gestos y conversaciones de la tripulación, a los viajeros que nos aferrábamos con fe a los tubos de la embarcación con tanta intensidad como al anhelo de ver aparecer al mamífero más grande del mundo, y a la pequeña embarcación, que lucía indefensa en un mar, cada vez más embravecido.
En un instante me abstraje de las circunstancias y con mis lentes de mediadora observé con detenimiento lo que estábamos viviendo e intenté descifrar las contradictorias emociones que con creciente efervescencia fluían en mi interior así como los rostros de las personas que nos acompañaban: ilusión, angustia, decepción, preocupación y miedo. Después de una hora y bastante más de recibir el agua salada del no tan cálido océano Pacífico que golpeaba insistentemente nuestros cuerpos, sentimos frío.
Estábamos a la merced del mar y del capitán
La función del capitán(a) del barco. Nuestra función como mediadores(as). Una vez en tierra firme me he preguntado varias veces si realmente el capitán de nuestra embarcación hizo lo correcto. ¿Tenía él la posibilidad de saber, viendo la oscuridad del cielo, la persistente lluvia y los reportes de sus "compañeros" en Punta del Caño que no solo no íbamos a ver a ninguna ballena sino que era un riesgo salir a la mar? Creo que sí, que su experiencia en el mar debió darle "indicios del peligro" y de que finalmente volveríamos a tierra sin ver la ballena. ¿Por qué razón se arriesgó? No lo se con certeza, aunque puedo intuir algunos motivos.
Fue inevitable pensar en cómo sería una experiencia similar si lo trasladáramos a otros ámbitos. ¿Podría pasarnos algo similar en Mediación? Como medidores(a) también nos encontramos muchas veces ante circunstancias que por la práctica sabemos que pueden poner en juego la "vida" emocional, patrimonial o relacional de las personas. Como capitanes(as) del barco debemos vigilar que nuestro deseo de iniciar el viaje del Proceso de Mediación y llegar a destino, se de en el momento oportuno, sin pretender forzar un encuentro o acuerdo por la vanidad u obstinación de alcanzar una mediación "exitosa". De ninguna manera podemos perder la objetividad que nos arrastre inconscientemente (o conscientemente) a un "mar embravecido"que además de poner en riesgo los intereses, necesidades y valores de las partes, pueda llegar a dañar la imagen de la Mediación, así como la nuestra. Es indispensable antes de zarpar analizar los conceptos de mediabilidad y conciliabilidad con detenimiento y tomar las decisiones adecuadas.
Al día siguiente brilló el sol en todo su esplendor. Ese era el día para el avistamiento de las ballenas; así puede suceder en los Procesos de Mediación, a veces hay que esperar a que salga el sol, al "clima" apropiado.
Los intereses contrapuestos de las personas que nos subimos al barco
- El capitán y su tripulación. ¿Cuáles eran sus intereses al embarcar? Pareciera que privaron los de la empresa que vendió un servicio que de no llevarse a cabo se veía en la obligación de devolver el dinero o repetir la experiencia en otro momento. Así, con esa premisa es fácil entender que se aventuraran mar adentro a pesar que señales evidentes indicaban que no era el clima apropiado. A la vez, tendrían sus propios intereses de brindar una experiencia única a los y las viajeros ese día. Su pericia e imagen de conocedores estaban también en juego: Su "Ego". Lamentablemente eso también puede suceder en los procesos de mediación si se priorizan las "estadísticas" tan importantes en ciertos ámbitos y el "ego", que nubla la razón...y desvirtúa la verdadera esencia de la mediación: que sean las partes las verdaderas protagonistas, dejando de lado otros intereses.
- "Los y las viajeras" que ilusionados(as) habíamos pagado un alto precio para ver las ballenas. Con semanas de anticipación planificamos el viaje y los días en que compartiríamos en familia, confiando en la publicidad de que era "época de avistamiento de ballenas". Es cierto que dependíamos de muchos factores ajenos inclusive a la empresa turística: el clima y sobre todo al "deseo" de estos gigantescos mamíferos de dejarse admirar, pero los obviamos... En los procesos de mediación también puede ocurrir que no dependa exclusivamente de las partes. Llegar a un acuerdo puede requerir de otros factores externos a tomar en cuenta como podría ser, para mencionar uno, la necesidad de intervención de otros profesionales ajenos a la mediación (psicología, derecho o peritos) porque se escapa de nuestras manos el atender el proceso sin su intervención previa o concomitante. Entender y aceptar que no todo se resuelve en Mediación, que hay situaciones en que no tenemos la experiencia o simplemente no es el momento, puede evitar a los y las protagonistas sufrir innecesariamente en un mar embravecido y quedar en entredicho las bondades de la Mediación por un análisis sesgado del caso.
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