Maullidos de Amor. Educar desde el Corazón...
"Soy Bonito...del Norte,
un gato callejero, esos de basurero que mi humana rescató de las calles cuando casi me muero de una infección por andar de peleonero.
Yo no tenía nombre, pero un día llegó Pao y me bautizó Bonito y cuando me llaman ya sé que soy yo.
He aprendido a recibir cariño, a dejarme consentir y a ser casero...tengo agüita limpia y comida todos los días, un lujo para un gato callejero como el que era yo.
Además tomo sol en el patio, me acicalo y convivo con otros gatos y un perro, ya casi somos amigos, yo no sabía lo que era tener un hogar.
Pero a veces vuelvo a las andanzas y regreso herido... y otra vez me curan, me cuidan y me dejan tomar solcito en el sillón de la sala.
Estoy en proceso de adaptación y formación para ser un gato elegante y gracias a mi nombre hasta me siento más bonito!!! y más pacífico. Eso sí me ha costado... aprender a enfrentar los "conflictos" conversando gatunamente no es nada fácil. En el mundo donde crecí los gatos y las personas me despreciaban por mi aspecto y muchas veces tuve que pelear para conseguir comida.
Pero mi vida ha cambiado y aunque no lo crean con mucha paciencia y amor de mi humana estoy logrando ser diferente. Me imagino qué distintas hubieran sido mis siete vidas gatunas, si desde pequeño me hubieran enseñado a compartir, a conversar con maullidos más amables, a pedir comida en lugar de escarbar en la basura, seguro no estaría tan enfermito...
Sin embargo, soy el testimonio vivo de que se puede cambiar, que el amor, la paciencia y la compañía sincera pueden transformar a un gato peleonero como yo, en un gato que espera su turno para que le den comida, que recibe y da cariño y que hasta ha aprendido a jugar y a divertirse. Hoy puedo decir que soy un gato feliz y agradecido."
¿Cuántos "Bonitos" hay allá afuera, "disfrazados" de Niños, Niñas y Adolescentes?
¿Cuántos han sido rechazados, golpeados, ignorados y prácticamente forzados a sobrevivir en un mundo hostil, violento, invisibilizados por su aspecto físico, condición económica y social, nacionalidad, color de piel, forma de vestir, lenguaje, sexo?
¿Cuántos desesperadamente necesitan un corazón sensible que con paciencia y amor les dedique "tiempo" para enseñarles que son valiosos, únicos, "bonitos" por dentro y por fuera? ¿A cuántos les hemos etiquetado de "problemáticos", "callejeros", "insolentes" y "malcriados"? ¿Cuántas veces hemos ignorado su voces, su manera de ver el mundo, su perspectiva porque no es la nuestra, "tan madura" y "sabia", según nosotros/as ?
Hoy nos escandalizamos por los actos violentos en distintas escuelas y colegios
del país y del mundo.
Y habrá quien piense en que hay que aplicar mano dura...o colocar "policías armados" para evitar más tragedias.
Como sociedad, lamentablemente estamos cosechando lo que hemos sembrado. Hemos olvidado educar en valores, hemos priorizado otras materias "importantes" para que nuestra juventud sea más competitiva en un mundo que valora más las "apariencias" y "status social" que al ser humano como tal.
Afortunadamente la violencia se aprende y se puede desaprender. ¿Cómo? Educando desde la más tierna infancia a reconocernos como seres humanos sensibles, que nos necesitamos unos a los otros, a respetar nuestras diferencias y a gestionarlas mediante el diálogo a través de la enseñanza de una cultura de paz desde el ámbito educativo, familiar, comunitario, con instrumentos como la Mediación Educativa y Prácticas Restaurativas que sanen el tejido social, sanando primero nosotros/as mismos/as.
Bonito tenía una Misión y la cumplió: Recordarme que si es posible transformar un gato callejero y peleonero en un tierno gato casero, definitivamente es posible con amor y paciencia llegar al corazón de tantos Niños, Niñas y Adolescentes que en silencio gritan desesperadamente su necesidad de amor y aceptación.
Ahora me toca a mí, como "humana" cumplir la mía.
Dedicado a mi pequeño y dulce Bonito,
que con su tierna mirada me regaló su cariño
y cuya transformación caló profundo en mi corazón.
Fueron casi 4 años los que tuve que esperar para ganarme su confianza
y al final pudo pasar sus últimos meses de vida en un hogar cálido, seguro, libre de violencia.
Hasta siempre, 27 de abril 2021



Comentarios
Publicar un comentario