"Porque charlando se entiende la gente..." Más que una frase, un estilo de vida.
Es posible que algunas de esas personas significativas vinieran a sus mentes evocando memorias del pasado. Mi pensamiento se traslada hoy a un ser humano excepcional que marcó mi vida para siempre, mi amado Padre, al que quisiera honrar en estos días que estaría cumpliendo sus 87 años.
Conversador insigne, tenía la habilidad de escuchar y transmitir tranquilidad con una sonrisa cálida y su expresiva mirada. A su lado, las horas transcurrían rápidamente, siempre tenía una palabra de aliento, un tema de actualidad que compartir, una historia que contar, una "picadita" y "vino argentino" que ofrecer; así como el don más preciado, su atención, su valioso tiempo.
¿Y si Charlamos? Era su invitación sincera para comunicarnos a un nivel más profundo, abriendo caminos en el intrincado mundo de las relaciones humanas a través del milenario "arte de conversar".
Fue sencillo comunicarse con él aún en el convulso tiempo de mi adolescencia .
"Porque charlando se entiende la gente..." Más que una frase, fue para él un estilo de vida.
Es por eso que al adentrarme en el mundo de la gestión pacífica de conflictos y sus saberes, no puedo dejar de pensar en su ejemplo.
Porque ¿Cuál es nuestra "misión" como profesionales de la mediación, si no es facilitar la conversación, "modelando" a través de nosotros (as) mismos (as) formas distintas, más pacíficas, respetuosas y gratificantes que comunicarse charlando?
Pero esto de "charlar" y "comunicar" no es nada simple. Por eso me atrevo a incluirlo en la categoría de "arte", entendido como toda expresión creativa exclusivamente humana, que transmite (o al menos lo pretende ) un mensaje real o imaginario generando emociones y sensaciones en el otro, desde la humanidad más íntima del emisor del mensaje.
Ya podrán adivinar el por qué, en su memoria, quise rescatar 5 habilidades que eran naturales en él, modelando sin saberlo características que hoy se reconocen como indispensables para una comunicación efectiva. Habilidades amalgamadas por dos ingredientes infaltables: el amor y la pasión por la vida.
La Mirada
Sí, transmitimos con las palabras , pero aún más, con las "miradas".
"El rostro es el espejo del alma, y los ojos sus delatores", lo decía Cicerón y muchas tradiciones antiguas refieren que "hablamos con la mirada". Los ojos nos delatan: hablan de amor, de pasión, de miedo, de traición y hasta cambian de color y brillo cuando lentamente el alma se escapa del cuerpo...
En la jerga popular se habla de que "hay miradas fulminantes, que matan...",otras "que paralizan", y algunas inolvidables que "cautivan o enamoran ...". Todos (as) en algún momento hemos experimentado ese cosquilleo incómodo... o placentero de una mirada...
No lo podemos explicar, pero hay miradas que dicen más que mil palabras, creando entre dos personas una mágica "conexión" (positiva o negativa) tan solo con una mirada. Y hoy que los "barbijos" tapan nuestra sonrisa, les invito a observar con mayor detenimiento cómo podemos sonreír también con la mirada...
Siendo así, debemos tener presente la valiosa información que nos dicen los mediados con sus miradas, y a la vez no olvidarnos que también nosotros transmitimos "mensajes" al mirarlos...
La Sonrisa
Ilumina el rostro y a la vez provoca en quien la da y en quien la recibe sensaciones de bienestar, alegría y aceptación.
Es tan sanadora una sonrisa que inclusive ha sido utilizada como una forma de terapia. Al sonreír liberamos endorfinas, sustancias naturales que produce nuestro cerebro que generan sensaciones de felicidad y bienestar. Es beneficiosa para nuestra salud emocional y cardiovascular y el regalo más económico que podemos compartir con otros.
Sonreír es beneficioso para nosotros y para las personas que nos rodean. Es una herramienta constructora de paz... tan es así que la Madre Teresa de Calcula afirmó que la "paz comienza con una sonrisa".
Sin embargo, hay personas que por su historia de vida, socialización o por estar pasando situaciones de angustia o duelo han perdido la capacidad de sonreír. Se ven tristes y abatidas, desconsoladas. Es muy posible que encontremos personas así cada día y en particular cuando vienen a buscarnos para que "mediemos" en algún conflicto. Es entendible que sumergidas en situaciones de gran incertidumbre, pierdan la paz y hasta la sonrisa. Es en esos momentos donde sonreír se puede convertir en la mejor manera de dar la bienvenida, transmitir aceptación y construir un ambiente agradable para iniciar un diálogo; y si lo hacemos desde el corazón, mucho mejor.
Escucha atenta y compasiva
Escuchar y ser escuchados con todo nuestro ser, sincera y atentamente, es una necesidad propia de los seres humanos que se ha convertido hoy... en un lujo.
Si trasladamos estas observaciones al ámbito de la mediación, el reto que como personas mediadoras tenemos en la actualidad requiere una mayor dedicación de nuestra parte. Escuchar activa y compasivamente a la persona que tenemos delante presencial o virtualmente, es una habilidad indispensable para poder empatizar y entender qué quiere decir con sus palabras, silencios, miradas y gestos.
Esa es la razón por la que al transmitir el apasionante mundo de la mediación y otras formas de gestionar diferencias de manera pacífica, hacemos especial énfasis en las "técnicas de escucha" , manejo de emociones, autoconocimiento y empatía como habilidades indispensables para ser mediadores(as).
Ser mediadora...
un camino apasionante de "Cambio de Sombreros" y "Lentes" donde la introspección y autoconocimiento han sido los primeros pasos para aprender a Escucharme para Escuchar y comprender con todo mi ser al otro(a).
Respeto a la opinión del otro. "El otro es un legítimo otro" al decir de Maturana.
Cuando interiorizamos que el otro es una persona única, con las mismas necesidades y derechos a los que nosotros aspiramos disfrutar, nuestra visión y manera de relacionarnos con ellos, cambia. Con independencia de la edad, sexo, situación económica, cultura o religión nuestra actitud estará aunada a un absoluto respeto a sus emociones, opiniones o narrativas y aún cuando no las compartamos, sí podremos entenderlas y respetarlas.
Tiempo. Esta variable es crucial en cada área de nuestras vidas.
Si observamos la naturaleza, maestra bondadosa y sincera podremos rescatar que "todo" tiene su tiempo... Hay "resultados" que no hemos visto aún, porque "no ha llegado su hora." Los procesos de mediación no están exentos del tic tac del reloj, al contrario, el "tiempo" cobra un especial significado.
Cinco habilidades: la mirada, la sonrisa, una escucha atenta y compasiva, el respeto al otro y la capacidad para discernir los tiempos, una herencia que guardo como un preciado tesoro, que me esfuerzo por cuidar y transmitir...
Amor y Pasión por la vida. Un Legado que hoy comparto contigo.



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