Cuando Jesús guardó silencio

"Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir. Un mandamiento nuevo os doy:Que os améis unos a otros: como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros." Juan 13: 33-35
Este es uno de los pasajes más conmovedores de los últimos días de Jesús en la tierra, muestra al hombre sensible, consciente de su destino, que con entereza de carácter, en silencio, se despide cariñosamente de sus amigos. Ellos no se dan cuenta de la trascendencia del momento, ignorando que su maestro les anunciaba su muerte. Lo entenderían más tarde.
La Semana Santa es un tiempo para descansar y compartir en familia, para otros además es un tiempo de recogimiento y reflexión. Algunos combinamos ambas encontrando que nos brinda un espacio propicio para reconocer al que hace ya muchos años habló y modeló, lo que hoy llamamos una Cultura de Paz.
Trasladémonos por unos instantes a esa época.
Jesús, en la que sería su última cena, antes de la Pascua, después de lavarle los pies a sus discípulos, conmovido en su espíritu, le declara a su círculo más íntimo, que uno de ellos lo iba a entregar. Asombrados, se miraron unos a otros tratando de descubrir al presunto culpable ¿Cómo alguien que ha convivido con él, que lo ha escuchado enseñar, que lo ha visto hacer milagros, que ha comido con él, podría entregarlo? No podía ser posible, era increíble de creer, pero así fue: Lo entregó un amigo.
Jesús, el comunicador y pacificador por excelencia, que nos modeló con cada gesto, silencios y palabras, formas de relacionarnos desde el amor y compasión, se encuentra atravesando la mayor encrucijada de su vida, su inminente muerte.
Conocía a cada uno de sus discípulos más que ellos mismos y sabía quién lo iba a entregar. Sin embargo, con absoluta discreción, enfrente de todos, le da el pan mojado a Judas y se lo hace saber solo a él y le dice:"Lo que has de hacer, hazlo más pronto" Y Judas sale y nadie sospecha que el "traidor", es él.
No puedo dejar de preguntarme ¿Por qué no lo confrontó? ¿Por qué no lo detuvo? ¿Por qué no lo expuso públicamente? ¿Le hubieran creído? Pudo llamarlo aparte y convencerlo de que no lo hiciera, hablarle de las consecuencias que su decisión podría tener para ambos, pero no lo hizo. ¿Será que esperó que recapacitara avergonzado al verse descubiertas sus intenciones por su maestro? O tal vez, intuyó que nada lo haría cambiar de opinión.
No lo sabremos nunca. Lo que sí queda claro es que pudiendo detenerlo, no lo hizo, sabiéndose traicionado por un amigo y discípulo escogido por él, respeta la decisión que había tomado de entregarlo, aún cuando significaba su propia muerte. Jesús sabía la muerte cruel que le esperaba, momentos más tarde sudaría gotas de sangre, luchando consigo mismo para finalmente rendir su voluntad ante el Padre, en Getsemaní.
Dice el pasaje que cuando Judas sale del aposento, Jesús permanece en compañía de sus amados discípulos, los que escogió y preparó para que transmitieran su mensaje de Paz, Perdón y Amor al mundo. Esos doce tan débiles y faltos de sabiduría que no lograrían velar con él ni unas horas y mucho menos discernir los tiempos, uno acababa de salir para entregarlo, otro lo negaría tres veces, todos lo dejarían solo. Sin resentimiento alguno, dándoles a conocer lo que pasaría, comparte con ellos su última cena.
Como un padre o madre amorosos que saben que pronto los separará la muerte, los llama cariñosamente "Hijitos" y les da un nuevo mandamiento, que les guiará cuando Él ya no esté con ellos. Les muestra un mejor camino, el del RESPETO, la PAZ, el camino supremo del AMOR de unos por otros.
La vida de Jesús de Nazaret nos ofrece, como personas constructoras de paz, invaluables enseñanzas para Ser y Hacer; sólo del pasaje arriba citado pueden desprenderse las siguientes:
- Identidad. La importancia del autoconocimiento y certeza de nuestra verdadera identidad.
- Propósito. Descubrir nuestra misión en la vida y esforzarnos por llevarla a cabo.
- Manifestar habilidades propias de personas constructoras de paz: Observar sin juzgar, Escuchar atenta y compasivamente, Preguntar para entender, no para juzgar o suponer, Estar abiertos al diálogo.
- Demostrar con hechos el Amor a otros.
- Perdonar
- Liderazgo con humildad, compasión y servicio
- Integridad. Coherencia entre lo que se piensa, dice y hace
- Confidencialidad
- Respeto a las opiniones y perspectivas distintas. Practicar la habilidad de intervenir en el instante preciso o permanecer en silencio cuando lo requieran las circunstancias, reservándonos nuestras creencias y opiniones personales, si no son requeridas, con el fin de respetar el derecho y responsabilidad de los otros a ejercer su derecho a la autodeterminación.
Sin duda es un gran privilegio, responsabilidad e inspiración seguir los pasos del Maestro de maestros.
"Bienaventurados los pacificadores porque serán llamados hijos de Dios". Mateo 5:9
Reflexiones, Semana. Santa, 2021-2024


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