Cuéntame otra vez el Cuento de los Reyes Magos
Había una vez ...
Una abuela que como cada año, desde que Alma nació, cruza el océano para pasar la Navidad y Año Nuevo con su familia. Alma espera con ansias a su Tita, como cariñosamente le llama, que trae sus maletas cargadas de regalos, chocolates, cuentos y sueños.
Cada noche se sientan junto a la chimenea a disfrutar de una historia diferente y como se acerca la Navidad, su favorita es la de los Reyes Magos.
Alma: ya estoy lista, me cepillé los dientes y estoy esperando mi cuento para dormirme y, hoy quiero que me cuentes la historia de cómo llegaron los Reyes Magos...
Tita: Entonces ¡pongámonos cómodas y viajemos con nuestra imaginación en el tiempo!
Hace más de 2000 años, unos hombres sabios y estudiosos, llamados magos mirando al cielo descubrieron una estrella que anunciaba el nacimiento de un niño que cambiaría la historia del mundo...Guiados por ella emprendieron un largo viaje desde Oriente a través del desierto con sus camellos cargados de regalos.
Después de mucho caminar, cansados y sedientos hicieron una parada en Jerusalén. Ahí pidieron una cita para conversar con el hombre más importante de la ciudad, el rey Herodes.
Alma: Herodes, repitió Alma.. ¿pero ese era el rey muy malo, verdad?¿ No entiendo por qué no usaron el wazze?
Tita: Alma, es que en esos tiempos no había wazze, ni celulares, ni internet, ni siquiera había autos y mucho menos aviones... la única manera de llegar de un lugar a otro era caminando con la ayuda de un animal como los camellos y preguntando a las personas del lugar o estudiando las estrellas.
Alma: No puedo imaginarme un mundo así... esos magos seguro usaron su "magia" para encontrar al niño Jesús, dijo pensativa Alma... y de inmediato exclamó ¿pero ahora los reyes sí tienen celulares y wazze? Porque ... ¿Cómo van a saber dónde dejar mis regalos?
Tita: Si, Alma, ahora los Reyes Magos tienen celulares y wazze y por cierto ¿ya hiciste tu carta?
Alma: No... estaba esperando que vinieras para hacerla, dice mami que vos sos la que tenés la dirección de los Reyes Magos, respondió Alma, con una sonrisa cómplice ...¿La hacemos mañana Tita ?
Tita: Sii, mañana.. y no se nos puede olvidar preparar el budín para los camellos, ellos vienen hambrientos...
Alma: Pero se los ponemos en un platito distinto ...¡no quiero que pase lo que te pasó a vos y que el budín quede oliendo a camello!
Tita: De acuerdo, lo hacemos en un platito distinto, respondió la abuela con una sonrisa. Y volviendo a nuestra historia...
Sí, Alma, Herodes era un rey muy malo ... y no sabía del nacimiento de Jesús, el niño que se convertiría en rey y la noticia causó un revuelo enorme. ¿Te podés imaginar? Tres personajes importantísimos, elegantemente vestidos viajaron de tierras lejanas buscando al niño-rey para adorarlo!! ¿Qué pudo haber pensado Herodes?
Alma hizo silencio pensativa por un instante y luego respondió: seguro se puso muy celoso y pensó que iba a dejarlo sin reino...
Tita: Exacto, ¡eso fue lo que pensó! Herodes de inmediato convocó a unos estudiosos llamados escribas a una reunión urgente, ellos le informaron que hacía muchos, muchos años se había anunciado el nacimiento de un niño que sería famoso en Belén de Judea... Confirmando que era cierto, Herodes le pidió a los 3 sabios que una vez que lo encontraran volvieran a informarle para ir también a adorarle.
Alma: ¡Pero ese Herodes no quería adorar a Jesús! ¡Quería matarlo!!! No todos se alegraron con el nacimiento de Jesús, dijo alma con voz triste.
Tita: No, Alma, no todos se alegraron. Como ves, cada uno tenía una manera distinta de ver las cosas. Para los magos de Oriente, este niño era tan importante que viajaron a través del desierto por muchos días para adorarle y entregarle regalos dignos de un rey; para Herodes, ese pequeño recién nacido era una competencia que amenazaba su reino... y para sus padres, María y José, era su primogénito que tuvieron que recibir en un pesebre, algo así como un lugar donde guardan los animales porque en el pueblo no había un lugar limpio y seguro donde pudieran alojarse.
Alma se quedó pensativa imaginando la escena y finalmente dijo: sí, todos pensaban muy distinto... para los magos era un gran rey, para Herodes, un peligro y para María y José, su bebé recién nacido que dormía en un lugar muy pobre.
Después de un instante de silencio Alma preguntó : ¿ Y al final los magos encontraron a Jesús?
Tita: Sí, la estrella se detuvo en el lugar exacto donde había nacido el pequeño niño Jesús y los Reyes Magos, los pastores y sus rebaños llegaron para adorarlo.
Es por eso que cada año, para recordar esa noche, en algunos países se acostumbra adornar las casas con pesebres, pasitos o belenes ... y los Reyes Magos siguen su costumbre de dar regalos a los niños y las niñas que hacen sus cartas...
Alma: ¡Sí, porque los niños y las niñas somos los reyes y reinas de las casas!
Tita: Así es, Alma mía... ¡son lo más importante que tenemos! dijo la abuela mientras le acariciaba la cabecita y contemplaba la inocencia en los ojos de su nieta.
Alma: ¿y qué pasó con Herodes? ¿también llegó a adorarlo?
Tita: No, no llegó. Afortunadamente los magos fueron avisados en sueños que Herodes realmente no tenía buenas intenciones con Jesús y volvieron a sus reinos por otros caminos.
Y María, José y el pequeño Jesús huyeron a Egipto. Pero cuando Herodes se dio cuenta que no lo habían obedecido se enojó muchísimo y como tenía todo el poder, para asegurar su reino mandó a matar a todos los niños que nacieron en ese tiempo... Fueron momentos muy tristes para muchas familias.
Alma: Herodes era muy muy malo... y Jesús cuando creció ¿le quitó el reino?
Tita: No Alma, no se lo quitó porque el reino de Jesús era un reino espiritual, diferente. El vino al mundo para dar un mensaje de Paz y Esperanza. Su reino no era de este mundo. Pero Herodes se dejó llevar por sus celos, sus temores y suposiciones, atormentado por algo que nunca sucedió.
Alma: Hizo todo lo que vos decís que no debemos hacer... Suponer!!
Tita: Así es mi pequeña mediadora ¡Veo que has aprendido mucho!
Alma: Siii, y me gustaría cambiarle el final a esta historia, mañana es mi turno para contar el cuento.
Tita: ¡Maravilloso, me encanta la idea, en el mundo de nuestra imaginación todo es posible! Y ahora.. ¡A dormir! La abuela cobijó con cariño a su pequeña nieta y la besó en la frente.
Esa noche Alma se durmió soñando que cambiaría el final de la historia y la Tita la contempló sonriendo, agradecida de poder transmitir entre fantasía y realidad la historia de la Navidad, la tradición heredada de sus padres de esperar la llegada de los Reyes Magos... Y ver crecer en el corazón de su pequeña Alma, la capacidad de mirar diferente, soñar en cambiar historias, de compartir, sin saberlo aún, su pasión por la Mediación. ¡Qué alegría tan grande Alma mía... mi legado, con vos, está seguro!
Gladys Dalsaso, 20 de diciembre, 2020
Dedicado a mi pequeña Alma, que espera el momento indicado para venir a la tierra.
El milagro, llamado Alma, nació en Enero del 2023.
Cuento de Navidad escrito para la actividad navideña del Foro Internacional de Mediadores Profesionales, FIMEP, 2020



Comentarios
Publicar un comentario