"Escucha con Asombro, no supongas"
CON FRECUENCIA damos por sentado muchas cosas, "suponemos" que todo seguirá siendo igual, que tendremos para siempre la compañía de las personas que amamos, de nuestras mascotas, comodidades, trabajo, salud.
Sin embargo, basta con mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta que todo es pasajero. Esta pandemia lo ha dejado en evidencia. Aún así, nos aferramos desesperadamente a la ilusión de lo eterno.
Suele suceder que las "pérdidas" nos despiertan a la realidad de que lo único que tenemos es el aquí y el ahora, este instante que disfrutamos hoy, el regalo del Presente.
Es así que por maravilloso o triste que haya sido el Pasado, hoy es un recuerdo y el Futuro una ilusión que nos impulsa a perseguir nuestros sueños, sin saber si se cumplirán.
Tomar conciencia de esta realidad nos ayuda a ver cada día como único e irrepetible y admirar con asombro lo que nos rodea, en otras palabras cambia nuestra perspectiva.
Mirar la vida desde otro lugar, "subirnos al balcón" no solo es un ejercicio que nos permite tener una vista panorámica y descubrir aquello que sólo se ve desde un lugar más alto, sino que es una actitud imprescindible para los que hemos decidido transitar el puente mágico de la Mediación.
Para llegar al otro lado, es necesario fijar un punto de partida, el presente, y concentrarnos en él sin perder de vista que nuestro destino es la estación del futuro.
Pero ¿qué tienen que ver el asombro, presente- futuro y la mediación?
Más de lo que nos imaginamos...y para descubrirlo los invito a ponerse unos lentes especiales.
💟 Los lentes del Asombro
Una de las definiciones de asombro, según el diccionario de la Real Academia Española es causar admiración, maravillar, fascinar o sorprender.
¿Qué nos asombra o sorprende? Lo nuevo, eso que no hemos visto nunca: ideas, objetos, actitudes, paisajes, personas... que despiertan nuestra curiosidad y nos motivan a querer conocer más. Nos producen un estado de "expectación, intriga y admiración"que captan por completo nuestra atención y nos generan emociones de plenitud y alegría.
Sin embargo, lo que causa nuestro asombro no sólo es lo externo, porque en ocasiones podemos estar ante la más bella obra de arte, llámese pintura, música, seres humanos y no lo percibimos porque estamos con nuestra mirada en el pasado que no dejamos ir, divagando en un torbellino de emociones negativas o sin tener conciencia de lo efímero del presente. Es nuestra actitud de agradecimiento ante la vida que nos provoca asombro, aún de las cosas simples, como un bello atardecer...
No se si les ha pasado, sentir una gran emoción al visitar un sitio desconocido y a los días de estar en ese lugar nos acostumbramos a su belleza, se vuelve cotidiano y lo dejamos de admirar, asumiendo que estaremos ahí por siempre. Pero al terminar el viaje y regresar nos damos cuenta cuán maravilloso era y extrañamos estar ahí. Nos pasa con los objetos, los paisajes, las personas...
Y si nos descuidamos también nos pasa cuando facilitamos procesos de Mediación, lo que puede hacernos perder la curiosidad que necesitamos para comprender el conflicto que tienen las personas, sus emociones, necesidades e intereses y brindarles toda nuestra atención y escucha, generando preguntas que cambiarán nuestra mirada y la de ellos.
Es por eso que cuando viajo, así como cuando me siento ante una mesa de mediación, llevo puestos mis Lentes del Asombro.
💟 Lentes del Futuro
Las personas que llegan a nosotros para ser guiados en mediación tienen la mirada puesta en conflictos del pasado, que han trasladado al presente y que si no cambian su actitud ante el mismo se trasladarán al futuro.
Tener conciencia del momento presente, en ocasiones puede resultar difícil, pero es la estación de partida hacia el futuro. Los protagonistas de la mediación, deben descubrir que se encuentran ante una oportunidad para transformar su realidad. Nuestra función es que puedan cambiar de perspectiva, de actitud.
Ciertamente necesitamos obtener información de cómo se generó el conflicto, cuáles son las partes intervinientes así como aquellas que se verán afectadas por sus decisiones (como los hijos e hijas de una pareja que desea divorciarse), y todos aquellos elementos que nos puedan ayudar a construir un mapa del conflicto. Esto nos obligará a visitar algunos lugares del pasado, pero no nos detenernos en él porque éste no puede cambiarse.
Nosotros les facilitaremos los lentes del futuro que les permitirán mirar más allá del conflicto descubriendo alternativas para generar opciones creativas que les permitan arribar al puerto del acuerdo, que está cruzando al otro lado del puente de la mediación.
💟 Lentes de la Curiosidad.
Aprender a comunicarnos es un arte y como tal perfeccionarlo necesita de nuestro tiempo y atención para incorporarlo de forma automática. De la misma manera que cuando conducimos un vehículo no pensamos cómo cambiar las marchas, acelerar o desacelerar, así desarrollaremos ciertas habilidades para expresar adecuadamente lo que pensamos y sentimos.
Para Goleman (1999) la "comunicación" es una de la 7 habilidades sociales del ser humano, que consiste en la capacidad de emitir mensajes de forma clara y convincente, de forma asertiva, que no es lo mismo que agresiva, con la aptitud y actitud de leer las emociones y mensajes que nos transmiten los otros.
Es decir, saber hablar y escuchar sin juzgar, eliminando todo prejuicio que pueda contaminarla.
Además de examinarnos para estar conscientes de nuestros prejuicios con el fin de que no interfieran en nuestro juicio, es indispensable impedir que la comunicación se empañe con uno de los obstáculos más frecuentes que es caer en la tentación de suponer lo que pasó.
Cuando suponemos "imaginamos" lo que piensa el otro y le negamos la posibilidad de expresar su punto de vista, pues al fin y al cabo "yo" ya se lo que pasó. Muchos malos entendidos surgen porque mal interpretamos los mensajes asumiendo lo que creemos que sucedió. Afortunadamente esta tentación tiene un antídoto y es el aprender a preguntar.
No supongas...¡Pregunta!
La suposición va de la mano con la evaluación o juzgamiento, colocándonos en una posición de jueces/as de lo que piensa o siente la otra persona. Es una tentación que todos(as) enfrentamos. No obstante, como personas mediadoras estaremos vigilantes para no desvirtuar nuestra esencia.
Afortunadamente también hay un antídoto: desarrollar la habilidad de escuchar con toda nuestra mente y corazón, compasivamente, con la plena convicción de que la percepción de los otros/as es tan válida como la mía. Respeto absoluto hacia el otro, ese legítimo otro ser humano.
Tan preciada es esta habilidad que Krishnamurti considera que
"Observar sin evaluar
es la forma más alta de la inteligencia humana"
Vale la pena intentarlo ¿No les parece?
Gladys Dalsaso Arauz
Vale mucho la pena intentarlo e interiorizarlo. No tener expectativas y entonces no habrá decepciones: todo es nuevo y sorprendente. Excelente la reflexión. Felicitaciones.
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